Desde la década del 70 se empezó a fortalecer y a nombrarse con frecuencia el término globalización y a gestarse diversas transformaciones desde la ciencia y la tecnología y cambios socioculturales que hicieron posible que a través del libre mercado, el intercambio de costumbres y de Internet, se empezaran a incluir dentro del discurso conceptos como el de Marshall, denominado aldea global.
Una expresión de la exponencial y creciente interconectividad humana a escala global, generada por los medios electrónicos de comunicación.
Lo más recurrente al hablar de globalización es que se mencionen aspectos económicos, culturales, sociales y tecnológicos y, por otro lado se trate el tema ambiental, empalmando el término de calentamiento global, que no es para nada nuevo y que ha existido por mucho tiempo para referirse al fenómeno del aumento de la temperatura de la atmósfera y de los océanos.
Es urgente y necesario que el Gobierno, en unión y trabajo conjunto con otros países y a través de las organizaciones internacionales existentes, se logre sentar precedente de una forma seria, rigurosa y buscando, ante todo, que las metas propuestas no se conviertan en utopías y sean congruentes con la realidad.
Sin embargo, es claro que a través de la ONU, por ejemplo, se ha tratado la problemática del medio ambiente y se ha buscado conjuntamente con los gobiernos establecer metas concretas y precisas para evitar gases de efecto invernadero o partículas contaminantes producto de la industria.
El Protocolo de Kioto es un claro ejemplo de mecanismo o instrumento que busca reducir las emisiones de seis gases que causan el calentamiento global: dióxido de carbono, gas metano y óxido nitroso, además de tres gases industriales: hidrofluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexafluoruro de azufre.
En principio, este acuerdo internacional fue adoptado el 11 de diciembre de 1997 en Kioto, Japón, pero no entró en vigor hasta el 16 de febrero de 2005.
En noviembre de 2009 eran 187 Estados los que ratificaron el protocolo. EE. UU., mayor emisor de gases de invernadero mundial no ha ratificado el protocolo.
La lista puede ser interminable y no bastaría este artículo para enumerar el sinnúmero de acuerdos, tratados, protocolos o resoluciones con los que actualmente contamos, pero en el fondo lo verdaderamente importante es la eficacia brindada y la verdadera ejecución e impacto social generado.
Por ahora basta decir que pasarán muchos años en los que se escucharán más promesas, metas y otras tantas utopías que, de una u otra manera, generarán en cada uno un sentimiento de esperanza en la búsqueda de un mejor porvenir y un mejor hogar.
Porque algo mejor que el planeta tierra difícil de encontrar, pero para algunos fácil de destruir y contaminar.
Los grandes líderes mundiales también respiran del medio ambiente, o ¿se les habrá olvidado?
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