Las acusaciones de fraude contra el banco Goldman Sachs, que sacudieron los mercados financieros a finales de la semana, podrían desatar una ola de demandas que complicaría por años la vida de este y otros bancos.
Los cargos en contra de Goldman están relacionados con una inversión compleja que dependía del comportamiento de un grupo de hipotecas riesgosas. En una querella introducida el viernes pasado, la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) alega que Goldman vendió el paquete de inversiones sin revelar un conflicto de interés: los grupos fueron elegidos por otro cliente, un prominente fondo especulativo de alto riesgo que estaba apostando a que la burbuja habitacional explotaría.
Goldman dijo que los alegatos "no tienen fundamento ni en la ley ni en los hechos". Agregó que perdió 90 millones de dólares en el negocio.
"Esta es sólo la punta del iceberg", dijo James Hackney, profesor en la Escuela de Derecho de la Universidad de Northeastern.
Entre las acciones legales que se esperan en los próximos meses están: demandas de los accionistas argumentando que el mal comportamiento de Goldman afectó el valor de sus acciones, de los inversionistas alegando que el banco les vendió paquetes destinados al fracaso, posibles cargos penales, y acusaciones de organismos de regulación de otras inversiones de Goldman.
Aunque el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner se rehusó a hacer comentarios profundos sobre los cargos contra Goldman Sachs, solo alcanzó a decir que hubo "fallas catastróficas de criterio" por parte de personas que administran instituciones financieras estadounidenses.
Precisamente, para combatir esto el gobierno estadounidense impulsa una sólida ley de regulación financiera que apunta a estrechar el control de bancos y mercados de capitales. Geithenr dijo ayer que está confiado en que hay suficiente unidad en el capitolio para que el Senado la apruebe.
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