La movilidad en Medellín y en general en todo el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, es un tema cada vez más crítico, porque el problema crece más rápido que su solución.
Medidas como el pico y placa, que eran inicialmente temporales, han tenido que establecerse como permanentes, sin siquiera ser ya una solución efectiva.
El caso de Medellín es un caso único, que es delicado y que requiere de soluciones efectivas y urgentes. Nuestra ciudad tiene poco espacio para vías, unas características geográficas distintas a muchas ciudades del mundo por las montañas que la rodean, es parte de un vecindario muy poblado (el Área Metropolitana), y tiene aún, a pesar de contar con el único sistema metro del país, una deficiente cobertura en transporte público, lo cual hace que cada año lleguen a sus vías más vehículos y más motos.
En Medellín se vendieron el año pasado el 13% del total de vehículos nuevos de todo el país. Es decir, que a las vías de la ciudad entraron a circular durante el 2011 cerca de 42.000 vehículos nuevos. Sinceramente, no creo que las pocas obras que se han construido recientemente, ayuden a aliviar realmente el mal impacto a la movilidad que genera la desmesurada entrada de vehículos.
En el Área Metropolitana debemos contar con sistemas de transporte público eficiente, que hagan sentir a los que conducen vehículos particulares principalmente, que es más conveniente ser usuario del transporte público. Para esto falta mucho lamentablemente. Aún, ni siquiera se ha podido organizar el sistema de buses públicos, el Metroplús funciona con deficiencias y la entrada en operación del tranvía de Ayacucho parece demorarse. Tampoco se conocen planes concretos para el desarrollo de sistemas de transporte público para zonas como El Poblado, en la cual se concentra diariamente una buena cantidad de los vehículos de la ciudad.
Mientras esto se logra, se podrían hacer algunas obras, que sin ser catalogadas como megaobras, podrían ayudar a mejorar la movilidad en ciertas vías de alto flujo vehicular. Me refiero concretamente a obras que les den continuidad a las vías, lo cual considero es una de nuestras grandes falencias en la planeación de las mismas. Por ejemplo, no entiendo cómo una vía como Las Palmas, en el sentido descendente, termine en una glorieta en la cual hay que llegar a "mendigar" paso. Eso genera los represamientos que hoy conocemos. Allí debería existir un intercambio vial, como también debería haberlo en la Calle 10 con Guayabal y otros puntos críticos. Tampoco es aceptable que en las transversales de El Poblado haya que parar en un semáforo por la intercepción de una loma. Allí deberían existir pasos por deprimidos y así se le da continuidad a ambas vías, evitando los represamientos que actualmente se presentan.
Otra idea para dar continuidad a las vías es eliminar muchos de los semáforos peatonales, para construir en el mismo lugar, pasos peatonales a desnivel. Esto beneficia al conductor, pero también en mayor medida al peatón, porque no tiene siquiera que esperar el cambio del semáforo para cruzar. Incluso, es mejor que los puentes peatonales, porque este sistema tiene una trampa sicológica; el peatón no comienza subiendo sino bajando, lo cual incentiva su uso.
Acudiendo al mismo criterio de la continuidad, hace falta también mayor control de las autoridades frente a los mal parqueados en las vías y una mayor cultura ciudadana por parte de los conductores.
La movilidad es responsabilidad de todos los ciudadanos, por eso desde aquí aporto algunas ideas.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8