Alo que la mayoría de los cristianos le harían el 'quite', José Roberto Arango Pava se le mide. Por eso se ha ganado la fama de experto solucionador de 'chicharrones': por que a punta de fórmulas simples y de agudizar el oído, ha logrado lo que para muchos parecía imposible.
Este economista no tiene un cargo fijo, pero así debe ser: va llegando donde lo van necesitando y de todos los nombres que le han intentado poner, el de facilitador es el que más le gusta, pues eso es lo que hace: facilitar procesos que llegan a sus manos "más enredados que un bulto de anzuelos".
En una charla ante empresarios, convocada por la Cámara de Comercio de Medellín, Arango, exconsejero Presidencial de Álvaro Uribe, contó cómo logró salvar a empresas como Coltejer y Acerías Paz del Río de una inminente liquidación, evitó que Millonarios bajara de categoría y resolvió el pleito entre Bancolombia y los Gilinsky que llevaba 15 años en medio de demandas y acusaciones, sin solución aparente.
"No hay fórmula mágica"
Cuando le preguntan cuál es el truco, Arango no vacila en responder que no existe ninguna fórmula mágica. "Las soluciones siempre vienen de adentro, hay que aprender a escuchar y abstraer".
Eso fue lo que hizo para evitar que Acerías Paz del Río se liquidara y después, con esa experiencia, sacó adelante a Coltejer que se iba a liquidación.
En ambas compañías había una fuerte presencia de los sindicatos y los directivos no habían encontrado la manera de llegar a un acuerdo con ellos. Lo primero que hizo Arango Pava fue reunirse con los trabajadores.
"En Coltejer tuve cerca de 35 reuniones con los trabajadores. Al principio estaban cerrados, pero yo les llevaba un discurso muy pedagógico: les decía que ellos eran los más interesados en salvar la empresa y que la manera de hacerlo era pagándoles con acciones que después podrían vender, pero para eso tuve que empezar explicándoles qué era una acción".
Y así, oyendo y respondiendo a todas sus preguntas, se los fue echando al bolsillo hasta que accedieron a reformar los pactos laborales que garantizaron la sostenibilidad necesaria para cerrar el trato con la textilera mexicana Kaltex, que adquirió la mayoría de la empresa y le dio la inyección de recursos necesaria para que continuara operando.
El asunto de Millonarios "fue lo más difícil y lo más chinche que he hecho en mi vida". Con eso arrancó su relato sobre cómo hizo para darle un vuelco al equipo de fútbol, que estaba a dos partidos de bajar de la categoría en el campeonato profesional.
"Lo primero que hice fue ir a hablar con los jugadores. Les dije que yo les ayudaba, pero que ellos tenían que ganar esos dos partidos para que no nos bajaran de categoría. Si ganaban les daba 50 millones de pesos y ganaron".
La plata se la pidió a Ardila Lülle como préstamo. "Le dije que necesitaba 500 millones de pesos, con el riesgo de que se le perdieran, pero era lo que necesitaba para poner la casa al día".
Y no solo consiguió el préstamo sino que logró pagarlo y salió a la Bolsa con acciones de Millonarios, que le permitió obtener los recursos para sacar a flote al equipo.
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