HISTÓRICO
Jóvenes prueban el lado divertido de la ciencia
Natalia Estefanía Botero | Publicado el 18 de mayo de 2009
Durante una semana, cerca de 1.500 jóvenes de 50 países del mundo hablaron un lenguaje común: el de la ciencia.

Con disciplina, toneladas de curiosidad e ideas sin duda, con mucho potencial, compitieron por el primer lugar en cada categoría en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería (ISEF 2009), que se realizo en Reno, Nevada, Estados Unidos.

Entre ellos, estuvieron un grupo de paisas, que representaron a Colombia, por primera vez en este evento mundial.

Melisa Hincapié, del colegio La Enseñanza, con su aerogenerador doméstico, ocupó el segundo lugar en la modalidad Trabajo Individual, en la categoría de Energía y Transporte.

En tanto que Catherine Restrepo y Cristian David Villegas, del colegio Cooperativo de San Antonio de Prado, recibieron un galardón como trabajo de equipo, con su proyecto sobre la extracción de etanol a partir del mucílago del café.

No tan lejos
Ante un grupo de jurados, quienes los sometieron a preguntas de todo tipo, explicaron su idea y las motivaciones para realizarlas.

Cuenta, Catherine, que la pregunta que más tuvo que responder fue que era el mucílago (un desecho que queda del proceso de generación del café), lo cual terminó por ser diferenciador ante la gran cantidad de proyectos que se enfocaron en la producción de combustibles limpios, a partir de diversas sustancias o materiales.

"Nos dimos cuenta de que no estamos muy lejos de los proyectos que se desarrollan en el mundo", explicó José López, profesor de la Universidad de Medellín, quien viajó con el grupo como asesor.

Y si bien notaron que no estaban "descubriendo el agua tibia", como lo dijo José, igual confirmaron que su pasión por la ciencia, comenzó desde temprano, como los expertos aseguran que debe ser.

Lo que confirma Javier Firpo, director de Educación de Intel para América Latina, quien trabaja para que en el país se instauren las ferias nacionales de ciencia, tal como sucede en otros lugares.

Con ello se podrá institucionalizar una iniciativa que pretende hacer ciencia en el aula, desde donde, en muchas ocasiones, se pierde la oportunidad de enrutar a los jóvenes en esta vía, que se cree compleja y aburrida.

Para ello, dice Firpo, es preciso derribar una de las mayores limitaciones: los profesores, quienes, en muchos casos, no se les induce para hacer de su clase un laboratorio de ciencia divertido y aportante.

Cree que hay que incentivar el que los estudiantes "tengan la oportunidad de fracasar y de probar el método científico", lo que puede hacer que se orienten hacia este campo.

Hay déficit
Wendy Hawkins, directiva de la Fundación Intel -principal patrocinador de la ISEF-, sostiene que con estos eventos, los jóvenes "prueban por primera vez qué es ser un científico"; y si no eligen ser buenos investigadores, por lo menos, se harán excelentes ciudadanos.

De acuerdo con la estadística que Intel maneja, el 20 por ciento de los proyectos presentados (5 por ciento para América Latina), terminan por seguir un proceso de patente, que los puede llevar luego a crear las condiciones necesarias para ser producidos y luego comercializados.

Hawkins asegura que no solo para la compañías de tecnología es preocupante el déficit de ingenieros y científicos, debido a que los estudiantes optan por las ciencias sociales, entre otras, con mayor facilidad.

De hecho, ella ha escuchado a los ministros de Ciencia y Tecnología de China hablar de esta misma preocupación, lo que da una dimensión global del asunto.

Desde el punto de vista de la compañía que representa, estimulan la investigación en colegios, cualifican la enseñanza en ciencia y otorgan becas a estudiantes universitarios.

Cada año, Intel invierte cerca de cuatro millones de dólares en becas, estudios científicos, participación en seminarios de ciencia y estímulos académicos.

Además, tomó la decisión de patrocinar diez años más la ISEF, lo que supone una inversión de 120 millones de dólares.

Hawkins cree, desde una óptica muy personal, que esta crisis económica global hará que quienes se han orientado hacia las finanzas, atraídos por el glamour de Wall Street, puedan volver a considerar la ciencia como una opción.

*Por invitación de Intel