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El Museo de Antioquia cumple 145 años y empieza la celebración con novedades en los recorridos, las salas y más

En el cumpleaños del museo, los regalos son para la ciudad. Hay nuevos recorridos, salas que se reactivan y más. Le contamos.

  • El Museo de Antioquia fue fundado el 29 de noviembre de 1881. Entonces se llamó Museo de Zea. Es la institución cultural más antigua del departamento y la segunda del país. Foto Julio César Herrera.
    El Museo de Antioquia fue fundado el 29 de noviembre de 1881. Entonces se llamó Museo de Zea. Es la institución cultural más antigua del departamento y la segunda del país. Foto Julio César Herrera.
Sara Kapkin

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hace 1 hora
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El Museo de Antioquia es la cara y el corazón de Medellín. La cara, porque visitarlo es plan obligado para los turistas, así que la imagen que se llevan de la ciudad en gran medida se construye ahí. El corazón, porque buena parte de la historia de la ciudad está resguarda ahí.

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–La colección del museo está hecha gracias a la confianza, el cariño y el reconocimiento de coleccionistas, artistas y familiares que durante más de 100 años han hecho donaciones importantes que van desde obras muy valiosas a pequeños gestos. El museo tiene una especie de gabinete de curiosidades, objetos que son de alguna manera, una encrucijada para la ciudad –, dice María del Rosario Escobar, directora del museo.

Están algunas de las obras más importantes de los grandes maestros antioqueños: Fernando Botero, Pedro Nel Gómez y Francisco Antonio Cano. También hay armas, mosquetes y cañones de la Guerra de los Mil días, banderas, uniformes, vajillas, incluso el hacha con la que se cometió el crimen del aguacatal –uno de los más atroces de la ciudad– en 1873.

Gran parte del trabajo que hace el museo, sobre todo en los últimos 10 años, que ha estado bajo la dirección de María del Rosario, es mantener conectados la cara y el corazón de la ciudad, es decir, que lo que pasa afuera, en la calle, se vea adentro, en las salas, en el diálogo con las obras.

–Nosotros tratamos de generar un espacio de pensamiento crítico que desde el arte nos permita establecer las mismas conversaciones que tratamos de hacer en la calle. Intentamos ser coherentes porque es un decisión honesta, pero también porque recibimos el legado de artistas que tienen la misma búsqueda nuestra –, dice María del Rosario.

El museo parece estar siempre en medio de una dicotomía. No es una empresa, porque tiene otros fines, públicos, patrimoniales, artísticos, culturales, sociales y educativos, pero tiene que funcionar como una empresa para operar y sostenerse.

No es el Estado, pero ha asumido grandes responsabilidades en la consolidación del campo del arte en el país, siendo espacio de aprendizaje y formación.

–El museo no puede actuar en una lógica individual o privada, porque, entre otras cosas, es responsable de 27.000 metros en tres manzanas. Tenemos que generar una visión de ciudad–, dice María del Rosario.

Esa ha sido su apuesta desde que asumió la dirección: el Museo 360. Antes de ser museo, el edificio fue sede del Palacio Municipal y por eso tiene más de 80 puertas que procuran mantener siempre abiertas para hacer del museo, literalmente, un espacio para todos y generar confianza, conversaciones, vecindad, cariño.

Por esa parte del centro, donde está el museo, se mueven más o menos un millón de personas al día. Al museo entraron 256.370 personas en todo el 2025.

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–La brecha entre el museo y la vida cotidiana es un abismo, pero ya cada vez más creo en la utopía. La conexión entre el sueño y la realidad es lo que nos ha hecho alcanzar las cumbres más inspiradoras. Nuestro trabajo es vencer el abismo, todos los días nos levantamos para eso–, dice María del Rosario.

El museo trabaja para generar diálogos entre sectores de la ciudad que no se reconocen, entre los que están en los márgenes y se rebuscan la vida en el centro cada día, y aquellos que nunca van. Eso, más que una utopía, es una deuda de la ciudad. Por eso, este año que el museo cumple 145 años, la ciudad celebra.

Los regalos son muchos. Hay nuevos recorridos mediados, se activan las salas de larga duración Historias para repensar y La persistencia del dogma, en mayo se inaugurará la primera exposición de una de las salas temporales, con una curaduría de Erika Martínez que plantea un diálogo entre la colección del museo y artistas contemporáneos. El Museo de Antioquia es la cara y el corazón de Medellín. La cara, porque visitarlo es plan obligado para los turistas, así que la imagen que se llevan de la ciudad en gran medida se construye ahí. El corazón, porque buena parte de la historia de la ciudad está resguardada ahí.

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