Cincuenta años después de que terminó la Primera Guerra Mundial, un 11 de noviembre a las 11:00 de la mañana, en la habitación 11, nació en Medellín un hombre que habría de estar signado por los números.
"Me siento marcado por el destino al nacer en un día de fiesta nacional", afirma Juan Ramiro Osorio Restrepo, un ingeniero Industrial de la Universidad de Antioquia quien a sus 43 años de edad ha dedicado más de 3.000 horas en 23 años a un trabajo realmente ingenioso: la creación de retos alfanuméricos que plasma en enormes pasatiempos con los que ha roto los récords nacionales.
Así dan fe los más de 220 trofeos, medallas y placas que, de manera impecable y casi milimétrica adornan su habitación que más parece un museo.
Estos triunfos provienen, en su gran mayoría, de los éxitos que ha cosechado como atleta dentro y fuera de Colombia. Durante siete años compitió en maratones y ultramaratones en Estados Unidos, donde se coronó campeón 16 veces; 15 otras quedó de segundo y en 15 más ocupó el tercer lugar. "Fueron 46 ocasiones en las que estuve en el podio en nombre de Colombia", afirma orgulloso, porque además siempre luce el tricolor patrio.
Una calculadora
La decisión de poner a funcionar su cerebro al 11 por ciento y al 10 "como hace la mayoría", surgió cuando su papá le regaló una calculadora científica a los 15 años. "Puedo decir que ahí comenzó mi verdadera pasión por los números", precisa este hombre récord que aún no sabe qué es un dolor de cabeza.
Explica entonces que la clave del éxito en su vida tiene una gran base: la disciplina. "Es lo que se requiere para alcanzar las metas, sumado a hacer mucho deporte, nada de vicio, tener una buena alimentación y rodearse de buenos amigos".
La pasión por los pasatiempos empezó desde el colegio, cuando una vez les pusieron a hacer una sopa de letras. "La primera que hice fue de 100 letras y yo mismo me propuse a hacer una más grande, de 200, luego de 40o, hasta que llegué a mil. Pasé a otra de 3.000 y pensé en romper el récord nacional con una de 10.000".
Fue en el 2000 cuando rompió su propio récord con una de 15.000, aún inédita.
Al ver que ya dominaba las sopas, pasó a los crucigramas hasta romper el récord nacional con uno de 6.000 casillas y 1.800 definiciones, en 1995.
Hoy ya tiene uno listo con 10.000 casillas y 3.000 definiciones, inédito aún, con el que sueña ganar un récord Guiness. "Es el crucigrama más grande en este momento, con 2 metros de definiciones verticales y 1.500 horizontales", concluye Juan.
Pico y Placa Medellín
viernes
2 y 8
2 y 8