El respetado economista José Antonio Ocampo seguirá en sus clases en la Universidad de Columbia, en Nueva York y dejará atrás una maratónica campaña que puso a muchos a pensar que sí era posible que a la presidencia del Banco Mundial llegara un colombiano.
Así lo dijo a este diario en entrevista publicada el pasado lunes, cuando aún muchas cartas estaban por jugar en la puja por romper la hegemonía histórica de Estados Unidos en definir a los 11 presidentes que ha tenido el organismo multilateral, creado en 1944.
Ocampo, de 59 años, envió una carta ayer al directorio del Banco Mundial para renunciar a su candidatura, a una semana de que se definiera el sucesor de Robert Zoellick entre él, la ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala y el médico coreano Jim Yong Kim , la carta estadounidense.
"Es claro que ésta campaña se está transformando: ya no en una competencia basada en los méritos de los candidatos, sino en un ejercicio de carácter político", expresó y agradeció a quienes presentaron y respaldaron su candidatura desde economías emergentes de Asia, África y Latinoamérica.
¿Por qué se retira?
Ocampo remarcó que la falta de apoyo del gobierno de Juan Manuel Santos, lo puso en "clara desventaja" para conseguir más respaldos a su candidatura.
Sin embargo, la piedra de toque para el paso al costado tendría que ver con un sondeo informal entre los directores del Banco Mundial que representan al Grupo de los 11 (economías emergentes) que dan el apoyo a la ministra nigeriana, según fuentes consultadas por Reuters. Esto coincide con el apoyo abierto de Ocampo en su carta de retiro a la economista africana.
Así las cosas, el exministro colombiano se anotó una jugada maestra que puede poner a tambalear el unanimismo estadounidense en la presidencia del Banco Mundial.
En primer lugar, renuncia a una aspiración que no buscó, tuvo un amplio respaldo y lo prepara para otras postulaciones de alto nivel. Segundo, demostró que tiene los méritos y pergaminos para hacer frente a las reformas que tanto se insiste requiere el organismo multilateral. Y, además, le envía un mensaje a Brasil, India, China y Suráfrica, que decidirán el lunes un apoyo conjunto a un solo candidato, como dijo ayer a Efe el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega.
Y esto puede ser determinante para cambiar la aspiración de Estados Unidos. Por ahora tiene sobreseguro el 44 por ciento del poder de voto de los 25 directores del Banco Mundial, con el consabido apoyo de los países europeos, en contraprestación a que detenten la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Ocampo sigue en la academia, donde se siente cómodo, después de dar un debate que, como él mismo dice, ha "contribuido a sembrar la semilla para un mejor sistema de gobernabilidad de la institución más importante de cooperación para el desarrollo del mundo".
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