<img height="1" width="1" style="display:none" src="https://www.facebook.com/tr?id=378526515676058&amp;ev=PageView&amp;noscript=1">
HISTÓRICO
LA AUSENCIA DE METAS
  • SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
    SANTIAGO SILVA JARAMILLO | SANTIAGO SILVA JARAMILLO
Por SANTIAGO SILVA JARAMILLO | Publicado el 11 de abril de 2012

El anteproyecto del Plan de Desarrollo de Medellín 2012-2015, que la administración presentó al Consejo Territorial de Planeación y llevará en los próximos días a las discusiones del Concejo, tiene un vacío: no establece indicadores de evaluación claros y detallados para sus componentes y programas.

Los indicadores de evaluación son fundamentales para medir el éxito o fracaso de un esfuerzo. Son el principal insumo para identificar los programas que funcionan y los que no, también para idear correctivos o promover la permanencia de un conjunto de acciones de gobierno. Sin ellos no hay control político, pero tampoco progreso y perfeccionamiento de las acciones del gobierno local.

Sin indicadores de evaluación claros, detallados y realistas, el Plan de la ciudad puede llegar a convertirse en un documento lleno de inútiles e irrelevantes buenas intenciones.

El mejor ejemplo de las fallas de los indicadores se encuentra en el componente de Desarrollo Empresarial, que se pega al índice "Doing Business" del Banco Mundial (que calcula la facilidad de hacer negocios en una economía) para medir el impacto de sus programas. Sin embargo, a la hora de diagnosticar los desafíos de competitividad de la ciudad, el Plan habla de alta mortandad de las nuevas empresas y poco valor agregado de sus productos.

Ambos problemas no pueden ser evaluados con un indicador de la facilidad para hacer negocios en la ciudad como es "Doing Business".

En el componente de Vivienda se pueden ver incongruencias similares. El Plan propone un ambicioso objetivo de casi cien mil soluciones habitacionales. Esto, por supuesto, incluye construcción de vivienda nueva, adecuación y legalización, pero como no se detallan estas categorías, no se sabe cuántas de cada una serán exactamente. Esos son solo dos ejemplos de la falta de claridad o detalle en los indicadores, error que se repite en casi todos los componentes del anteproyecto del Plan de Desarrollo.

La ausencia de indicadores pertinentes y suficientes dificulta la labor de control político y seguimiento a las políticas de la administración. Es decir, sin ellos, resulta casi imposible saber si un resultado es bueno o malo o si el Plan está teniendo un impacto positivo sobre los problemas de la ciudad.

Hago estas observaciones buscando aportar a la discusión que en este momento se realiza y espero que mis sugerencias sean tenidas en cuenta y puedan ser incluidas en el producto final de este debate de ciudad.