x

Pico y Placa Medellín

viernes

2 y 8 

2 y 8

Pico y Placa Medellín

jueves

5 y 9 

5 y 9

Pico y Placa Medellín

miercoles

4 y 6 

4 y 6

Pico y Placa Medellín

martes

0 y 3  

0 y 3

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

1 y 7  

1 y 7

La generación de la carita feliz

  • La generación de la carita feliz
03 de agosto de 2011
bookmark

En ninguna de mis facetas como estudiante, por fortuna, existió la "carita feliz" para evaluar.

Los números, finalmente, eran los que le daban el valor a tu esfuerzo o los que sin pudor demostraban lo mediocre que habías sido en un ejercicio particular.

Si se perdía, se perdía y punto, había que estudiar más, trabajar sin descanso para recuperar la nota; pero jamás se le echaba la culpa al profesor, ni mucho menos se les decía a los papás que en la universidad se había cometido una injusticia.

Hoy, las cosas han cambiado y es evidente que muchos jóvenes no saben perder. Sus padres no les enseñaron esa posibilidad y por eso cuando pierden, o les dan un no como respuesta, se ponen tristes, confunden su rumbo, surge la insatisfacción y anhelan con desespero volver a ver la carita feliz del colegio, donde supuestamente eran ejemplares, casi perfectos.

Los malos terminan siendo los otros porque algunos padres convencieron a sus hijos de que eran perfectos, de que en esta vida sólo estaban para merecer cosas, para ser felices; por eso es que cuando salen a realizar sus prácticas profesionales, por ejemplo, no es raro encontrar que los problemas entre el estudiante y el jefe, terminen siendo mediados por el papá.

"¿Qué problema tiene con mi hijo?, él me dice que usted le grita, él siempre ha sido muy bueno en todo". O por culpa de un pésimo trabajo de grado y ante la imposibilidad de que el joven se gradúe, no pocos padres, los he oído, han tocado las puertas de una facultad para expresar con agobio: "Esa situación lo tiene muy deprimido director, imagínese, ya no sale de la casa. Esto no puede seguir así, exijo que lo ayuden".

A ciertos jóvenes no les están dando la posibilidad de que maduren en la vida real y por eso cuando surgen los problemas renuncian, los abruma el fracaso.

Así tengan 20 o 25 años físicos, sus emociones reales ni siquiera alcanzan los 10 años.

¿Lo que queda? Buscar a papito o a mamita para que lo entiendan, lo escondan, lo manden a estudiar al extranjero porque Colombia es un país duro para trabajar y lo mejor es seguir estudiando eternamente, así nunca se dé cuenta de la cruda realidad.

Algunas universidades también tienen la culpa porque ante estas disyuntivas creen que quienes entran a sus aulas son niños y por eso hay que tratarlos así. Ese asunto de que en la universidad las personas encontraban su pareja para casarse, resolvía sus vidas, ya es un cuento que terminó hace muchísimos años. La universidad no es más que la prolongación del bachillerato, y un postgrado, si mucho, es el equivalente a lo que antes era un pregrado.

Es duro decirlo pero muchas de las frustraciones de los estudiantes y jóvenes profesionales de hoy son culpa de los padres que los envolvieron en una cápsula peligrosa de halagos, de sobreprotección a sus hijitos, quienes jamás consideraron que allá afuera, en la vida real, no todo se califica con una carita feliz, a veces las caritas que te ponen en el trabajo, en la oficina, en la universidad son una "carita de mierda" y no por eso el mundo es menos justo.

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD