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LA GUERRA DESPUÉS DE LA GUERRA

  • PABLO JARAMILLO VASCO | PABLO JARAMILLO VASCO
    PABLO JARAMILLO VASCO | PABLO JARAMILLO VASCO
23 de septiembre de 2012
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Quería titular este escrito “La paz después de la guerra”. Sin embargo, el proceso de acercamientos con las Farc que viene realizando este Gobierno y que algunos denominan “proceso de paz”, lo que parece es un proceso de impunidad, y la impunidad no trae precisamente paz. Lo que se busca es la llegada al poder de un grupo que, a través de las armas, buscó siempre alcanzarlo sin éxito, y en ese proceso se equivocó al caer en el narcotráfico.

Un grupo que nació en la insurgencia, que aplica el terrorismo y que se financia mediante el narcotráfico y otras actividades ilícitas como la minería ilegal, está totalmente deslegitimado en la esfera internacional y no le queda sino el camino militar para alcanzar el poder, lo cual es poco probable.

Entonces, encontraron en 2010 a un presidente en su única oportunidad de pasar a la historia, que les tendió una alfombra roja y les hizo la venia.

Se hizo “el nuevo mejor amigo” de su más grande auspiciador y les puso el “Marco Legal para la Paz” a sus órdenes para borrar sus penas y poder participar en política, entre otros cumplidos.

Ese “papayazo” no lo iban a desaprovechar los guerrilleros, que el mundo entero conoce como narcoterroristas, y que ahora están a punto de convertirse en angelitos, que buscarán almas caritativas que les den empleo y les endosen voticos para llegar al Congreso de la República a legislar, ahora sí, a favor del pueblo que decían representar, pero que tanto violentaban. Negocio redondo, ¿o no?

Ahora, imaginemos que el acuerdo se da y que estamos viviendo una enceguecida euforia colectiva, al ver a estos señores abandonar su camuflado y sus armas, mientras se lanzan palomas al cielo en signo de paz, entretanto Juan Manuel Santos está en Suecia recogiendo su premio Nobel para después venir a ocuparse de su reelección.

Acto seguido, los colombianos estaremos cuestionándonos, tarde como siempre: ¿Qué pasará con el narcotráfico, del cual ellos controlaban el 60%? ¿Qué pasará con los que no se comieron el cuento y se quedaron en las selvas delinquiendo? ¿Quién le dará empleo a esta gente? ¿Cómo creerles que ahora sí trabajarán por nuestros intereses nacionales si hace poco representaban una amenaza para el Estado? ¿Dejarán realmente estos señores los 1.500 millones de dólares que percibían al año por narcotráfico, para pasar al “rebusque”?

Se ha evidenciado, a pesar de la censura por parte del Gobierno nacional, que la mayoría de colombianos no estamos de acuerdo con que los bandidos, luego de un forzado acuerdo, queden exentos de pagar pena alguna por sus delitos y gocen de innumerables concesiones, entre ellas decidir desde el mismo nivel del gobierno temas cruciales para la Nación. Lo que habrá para ese entonces será una sensación de paz inmediata por la novedad del suceso, pero cuando los ánimos se calmen, nos daremos cuenta de que ya habremos cedido demasiado, que hemos sido engañados.

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