Señor colombiano, retroceda unos siglos en la historia y piense por un momento en cuánta sangre se derramó por defender el territorio del país, cuántas batallas y disputas se llevaron a cabo por proteger una porción de la superficie terrestre que lleva consigo recursos naturales e intereses geopolíticos. En su regreso al pasado se puede dar cuenta, que si bien hemos avanzado en reconocer la importancia de la vida humana, en términos de patriotismo hemos retrocedido pasos agigantados.
La verdad es que como colombianos nos llenamos de orgullo al presumir las maravillas que nuestro país posee en términos de diversidad ambiental y de paisajes, pero a la hora de hacer respetar lo que nos pertenece nos quedamos cortos. ¿Acaso no nos damos cuenta de lo privilegiados que somos por vivir en un país con estas características?
Yo me pregunto de qué nos sirve estar muy informados acerca de lo que pasa en otras partes del mundo, si muchos ni siquiera están enterados de que Nicaragua llevó una nueva demanda a la Corte Internacional de Justicia para reclamar una plataforma continental extendida en el mar Caribe, lo que claramente afectaría a Colombia, pues esta aspiración llegaría a casi 150 millas náuticas de Cartagena.
Sí, es cierto, no somos Sanandresanos, pero nos une la misma sangre colombiana; podemos estar separados por departamentos, costumbres y hasta acento, pero a todos como colombianos nos debería doler haber perdido 75.000 km marítimos.
No es necesario ser un experto en derecho internacional para sentir descontento por este tipo de trágicos sucesos. Hay que despertar y darse cuenta de que nos arrancaron una parte de nuestro territorio, del territorio que le pertenecería a nuestros hijos y nietos y que por ende estábamos en el deber de cuidarlo, porque si bien somos privilegiados por la biodiversidad que nos rodea, vale recordar que a quien más se le da, más se le pide.
Ahora la pregunta es ¿qué piensa hacer usted señor colombiano? mientras los expertos defienden exhaustivamente en la Corte la idea de que la sentencia se considera como "inaplicable", y mientras los sanadresanos protestan. ¿Qué pensamos hacer nosotros? ¿Acaso pensamos tener la misma actitud indiferente que tuvimos respecto al fallo de la CIJ en el 2012?
Que no sea necesario tener a nuestro vecino Nicaragua a tan solo unas 150 millas náuticas para aprender a valorar las riquezas de nuestro país; esto no es más que una invitación a que las reacciones no se hagan esperar, pues este no es cualquier tema, este debería ser de la preocupación de todos y cada uno de los colombianos.
*Taller de Opinión es un proyecto de El Colombiano, EAFIT, U. de A. y UPB que busca abrir un espacio para la opinión joven. Las ideas expresadas por los columnistas del Taller de Opinión son libres y de ellas son responsables sus autores. No comprometen el pensamiento editorial de El Colombiano, ni de las universidades e instituciones vinculadas con el proyecto.
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