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HISTÓRICO
Hébert Veloza, alias "HH", habla sobre sus crímenes
Juan Carlos Monroy | Publicado el 12 de julio de 2008
Desde sus primeras versiones libres ante fiscales de Justicia y Paz, el ex comandante de las autodefensas Hébert Veloza García sorprendió por sus confesiones sobre miles de crímenes cometidos por la gente bajo su mando y causó resquemor por sus señalamientos contra militares, alcaldes, congresistas y empresarios que acusó de nexos con el paramilitarismo.

Por boca de alias "HH" o el "Mono Veloza", el país ha conocido algunos de los episodios más cruentos y descarnados del conflicto. Sus revelaciones han dado pie para abrir investigaciones y determinaron la detención de varios dirigentes políticos. La Fiscalía lo considera el jefe paramilitar que más colaboración ha prestado a las autoridades. EL COLOMBIANO lo entrevistó en la cárcel Bellavista.

Hay mil preguntas de víctimas de las Auc a la espera de respuestas...
"La verdad de una guerra de tantos años no se cuenta en un día. Estuve desde 1994 en las autodefensas y me desmovilicé el 25 de noviembre de 2004. La verdad no es solo contar que nos apoyaron empresarios, militares, población civil, sino responderle a cada una de las víctimas por qué murió su familiar y tener el valor de reconocerles que cometimos muchos errores, explicarles por qué los matamos, quién los mató, si los tiramos al río, o dónde están enterrados".

¿Por qué murieron tantas personas?
"Fue por un error que ocurrió apenas llegamos a Urabá, en 1994, con los Comandos Populares, cuando utilizamos a los desmovilizados del Epl como informantes. Nos basamos en las listas que ellos nos daban y sin verificar se daba la orden de asesinar. Después nos dimos cuenta de que eran inocentes. Hoy les hago un llamado a ellos para que cuenten la verdad, porque fueron de los que más colaboraron con las Auc para matar y desaparecer gente".

¿Entonces la mayoría era inocente?
"Cuántas personas murieron en combate?, creo que no son el uno por ciento. Casi todas murieron de civil en los pueblos, veredas y ciudades. Muchos sí eran guerrilleros de civil, milicianos, colaboradores de la guerrilla, pero la mayoría eran inocentes que matamos por información de la población, de militares y los Comandos Populares".

Alias "Cepillo" fue uno de los comandantes en Urabá, tras su muerte accidental, ¿quién responde?
"'Cepillo' comenzó conmigo en 1995 en Turbo, empezó como patrullero. Él pertenecía a los Comandos Populares y luego, cuando se le entregó parte de Urabá a Raúl Hasbún, 'Cepillo' se quedó con él. De las mil preguntas sobre víctimas, muchas tienen que ver con hechos de 'Cepillo', estoy en esa tarea de averiguar quién mató a esas personas. Ahora que Hasbún viene a rendir versión libre, él deberá ayudar a esclarecer muchos crímenes".

¿Qué tan responsable es Hasbún de la violencia paramilitar en Urabá?
"A principios de 1996, por un acuerdo con los hermanos Castaño (Carlos y Vicente) se le entregaron a Hasbún Apartadó, Carepa, Turbo y Chigorodó. Él es responsable por línea de mando hasta el momento de la desmovilización. De esas mil preguntas que tengo sobre víctimas, unas 500 corresponden al tiempo y a la zona que tenía Hasbún".

¿Todas las bananeras pagaron?
"Cuando conté lo de las bananeras la gente puso el grito en el cielo, que eso era falso y luego Chiquita reconoce el pago y es multada en Estados Unidos. Todas pagaron, esperemos que ahora Hasbún ayude esclarecer el manejo de las Convivir y las bananeras. Las Convivir fueron una figura legal utilizada por las Auc para recibir esa vacuna. Son igual o más responsables esos empresarios y políticos que aportaron plata para la guerra. Ellos se enojaron porque dije que con esa plata matamos gente y sindicalistas, no uno ni dos, muchos. No nos dieron plata para que matáramos a alguien por órdenes suyas, pero con esa plata compramos armas, munición, comida, se les pagó a los muchachos. Ellos deben reconocer y dar la cara, porque quienes más salieron favorecidos de esta guerra en Urabá fueron los empresarios".

¿Por qué mataban a los sindicalistas?
"En Urabá, cuando llegamos, los sindicatos estaban infiltrados por la guerrilla. Lo que hicimos fue 'depurar' esos sindicatos. La persona no se mataba por sindicalista o por su defensa de los trabajadores, sino por sus nexos con la guerrilla y como combatíamos a las guerrilla en todas sus formas, también fueron objetivo sindicatos y magisterio".

¿Puede dormir tranquilo con este lastre de muerte?
"Quién puede estar en paz, más en este proceso cuando las víctimas me preguntan por sus familiares y dicen que eran inocentes y uno tiene conciencia de lo que hizo mal. Es duro salir en televisión y reconocer que sí mochamos cabezas, que sí descuartizamos, que secuestramos y torturamos gente y que eso lo vea mi hija de dos años. Lo digo es por respeto a las víctimas, para que no se repita y para aliviar el peso y la culpa que tengo".

¿Por qué prácticas como decapitar o desmembrar a las víctimas?
"A eso se llegó por las situaciones de la guerra. Cuando llegamos a Urabá éramos 20 hombres contra grupos guerrilleros fuertes, y fue una forma de generar terror, para que nos tuvieran más miedo a nosotros que a la misma guerrilla. Uno en combate, como nos tocó a nosotros, no sabe si mata o no, pero coger a una persona, sacarla, amarrarla y asesinarla así de esa forma es muy difícil, y eso remueve la conciencia y por eso tenemos que aliviar esa culpa".

¿Cuántas personas asesinó usted?
"Mucha, mucha gente, el trabajo de nosotros era matar gente. Yo le decía a unos representantes de la OEA y del Gobierno que me cuestionaban y me decían que era imposible olvidar cuando se mataba a una persona. Les dije que en medio de esa guerra era lo mismo matar tres ayer que cuatro hoy o cinco mañana. Para usted es lo mismo hacer una entrevista ayer, hoy o pasado mañana".

Muchos ex paramilitares piden perdón, ¿porque creerle a usted?
"Porque he dicho la verdad y a medida que uno está cumpliendo, las autoridades y sobretodo las víctimas conocen la verdad que ellos necesitan. Las víctimas y sus familias miden ese compromiso cuando yo les cuente la verdad sobre su ser querido asesinado y reconozca que eran inocentes, que no eran guerrilleros. Acá ni la Fiscalía ni nadie saben si es verdad o mentira muchas cosas que digo, solo las víctimas y nosotros sabemos la verdad".