Fernández fue reelegida con el 54 % de los votos.
El lugar: Argentina. El momento: un año después de los comicios del 23 de octubre de 2011 en los que Cristina Fernández fue reelegida en la presidencia con el 54 % de los votos.
El ambiente: polarizado.
Y ello queda en evidencia no sólo en artículos periodísticos, sino también en situaciones cotidianas: redes sociales, almuerzos familiares, cenas con amigos. Y cada "bando", si se puede llamar así, se culpa el uno al otro.
Al cumplirse el primer año del inicio del segundo periodo de gobierno de Cristina Fernández, las diferencias parecen haberse vuelto más extremas.
Ello se refleja hasta en tendencias de consumo personal.
La postura política que se favorece -progobierno o en contra- en Argentina por lo general determina qué programa de televisión se mira (el de un periodista opositor llamado Jorge Lanata o el oficialista "678"), qué periódico se compra (Clarín y La Nación o Página 12) y hasta qué causas se siguen (a favor o en contra de Hugo Chávez , Sebastián Piñera, Rafael Correa o Juan Manuel Santos ).
Según los analistas de opinión pública, las posturas más absolutas en el electorado, pro y contra gobierno, no superan el 20 % por lado.
"Esto no es una polarización extrema como la de Venezuela, aunque hay parecidos", comenta Graciela Römer , de la firma de análisis de opinión pública Römer y Asociados.
"Nuestro análisis cualitativo de los datos más bien nos dice que hay un recrudecimiento del debate político a favor o en contra del gobierno", terció Ricardo Martínez , director de la encuestadora y consultora de opinión pública Isonomía.
"Por primera vez en la gestión de la presidenta los estudios de opinión muestran una crítica más visceral a la gestión del gobierno o el apoyo incondicional de sus políticas", dice Martínez.
Según las estadísticas de Isonomía, en 2011 la principal crítica de los opositores a la mandataria argentina (con un 25 % en los sondeos) se refería al presunto despilfarro de recursos en planes asistenciales.
"Hoy en día, en 2012, preguntas lo mismo y 32 % te dice que lo que más le molesta es la soberbia de la presidenta", afirma Martínez.
"También subió el núcleo de personas que defiende todas las políticas del gobierno e incluso apoyaría una nueva reelección de la presidenta (lo que aún no está permitido constitucionalmente)", añade.
Hace un año, en Argentina se percibía cierta euforia y sensación de imbatibilidad por la candidatura de la presidenta a la reelección.
Actualmente, quizás como reflejo de una acentuada polarización, los principales sondeos de opinión pública -considerados serios- indican que la popularidad de Fernández ha caído, cifras que son disputadas por encuestas de empresas afines al oficialismo.
Los analistas dicen que si hoy se celebraran elecciones, Fernández volvería a ganar.
"A los pocos días de haber sido reelecta los números hablaban de una imagen positiva de 70%. Hoy en día podríamos decir que esto bajó a 40%", dice Eduardo Fidenza, director de la encuestadora Poliarquía.
"Su imagen descendió considerablemente, aunque estimamos que 40% en términos comparativos no es mal récord para un gobierno", agrega.
Por ejemplo, el presidente chileno, Sebastián Piñera, cuenta con niveles de popularidad que se ubican alrededor del 30%.
De ahí que a los analistas no les parezca inusual una caída en la popularidad, debido a lo que se estima es un desgaste natural de los liderazgos.
"Uno de los factores más importantes que influyó en la caída de la imagen de la presidenta fue la desaceleración de la economía", afirma Martínez.
En ello concuerda Fidenza: "La economía argentina ha tenido un declive en su nivel de crecimiento y además se ha estancado o disminuido la generación de empleo y eso incide marcadamente en la percepción opinión pública".
En octubre de 2011, el Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina creció 9,2 % en relación con el mismo mes del año anterior. Para julio de 2012, el cotejo de mes a mes en un año había caído al 2,7%.
Asimismo, el índice de expectativas económicas de la población, que publica la encuestadora TNS, muestra una baja durante tres meses seguidos, entre junio y agosto de este año. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), la inflación argentina (a julio) se ubica en 10%. Cálculos privados colocan el índice de aumento de precios en más del doble. Y hay consultoras que prefieren no divulgar estas cifras, ya que las autoridades han multado a empresas del área que lo han hecho.
No obstante, el proyecto de presupuesto de 2013 que acaba de presentar el gobierno vislumbra mejores condiciones, con un crecimiento previsto del PIB del 4,4 %. Un alza que sería crucial, pues hay elecciones de mitad de periodo el año próximo.
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