La actual crisis del sector cafetero, la peor en cerca de 40 años, hace rato dejó de ser un tema coyuntural y únicamente de baja producción o revaluación. Los males que atacan al renglón son estructurales y sus soluciones van más allá de retornar a cosechas de dos dígitos o de subsidios del Gobierno.
Estos pasan, según analistas económicos consultados, por la baja productividad por hectárea, falta de innovación, una institucionalidad que debe migrar al libre mercado y problemas graves en falta de empresarismo y en relevos generacionales, temas que sin duda deberá revisar la comisión de expertos que anunció el presidente Juan Manuel Santos para el sector.
1. BAJA PRODUCTIVIDAD POR HECTÁREA
Es citado como el mayor problema de la caficultura. Mientras en el país la productividad promedio oscila entre 6 y 9 cargas por hectárea, en Brasil es de 25 y en Costa Rica, 14. Esto hace costosa la actividad y poco rentable. Es para muchos el comienzo de los males porque se empieza a depender de subsidios del Gobierno. El gremio ha trabajado en aumentar las áreas resistentes a roya y los árboles sembrados por hectárea.
2. institucionalidad rezagada E INFLEXIBLE
Aquí coinciden expertos consultados. Consideran que la institucionalidad, cuestionada por sobrerregular el mercado e impedir la libre competencia, debe adaptarse a las nuevas condiciones y eso supone una mayor flexibilidad. En este aspecto, Fedecafé ha dicho que los controles buscan garantizar ante el mercado la caracterización del café suave.
3. poca innovación gremial y comercial
La falta de transformación institucional e innovación para entrar a nuevos mercados ha sido catalogado como el gran vacío de la Federación Nacional de Cafeteros. Hay un rezago en materia de comercialización y ha faltado, a juicio de algunos, estimular a los cultivadores para que entren a mercados con valor o a eslabones más avanzados de la cadena. Desde hace 10 años se ha hecho énfasis en cafés especiales.
4. no hay relevo generacional EN EL SECTOR
El tema lo tiene identificado la Federación y el asunto pasa porque la edad promedio en la caficultura es de 55 años. La problemática radica en que el sector no estaría recibiendo lo que aportan las nuevas generaciones en términos de conocimiento y no se garantizaría la permanencia del renglón. El gremio ha venido trabajando en programas para incentivar los jóvenes rurales.
5. LA CAFICULTURA carece de empresarismo
De la migración del caficultor hacia el empresarismo depende de que los cultivadores de café del país se adapten al contexto internacional. Según analistas, el capital humano sigue siendo débil porque falta más formación y los cafeteros, con algunas excepciones que han sido exitosas, en su mayoría no son empresarios. Hay problemas de baja escolaridad y esto ha redundado en la baja productividad y rentabilidad que hoy presenta el sector cafetero nacional.
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