El estratega político J.J. Rendón, luego de su trabajo en la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, habló con EL COLOMBIANO sobre sus percepciones del país, las críticas permanentes por parte de los medios, de su amistad con Santos luego de finalizar campaña, de la llamada "clínica del rumor", de su estrategia y, finalmente, de su admiración por el presidente Álvaro Uribe Vélez.
Hubo muchas críticas cuando se supo que usted venía a asesorar la campaña de Juan Manuel Santos a la Presidencia.
"A mí, un día me dijo alguien cuando hablábamos de la polémica: '26 por ciento de Colombia lo recibe con rechazo, el 74 por ciento clamaba por su llegada, porque el 74 por ciento, que apoya la gestión del presidente Uribe, no quería que ese legado se perdiera', y parte del apoyo que tuvo Santos, tuvo que ver con eso".
¿Y qué sabor le queda tras su trabajo en Colombia?
"En lo personal, a mí me encanta Colombia, y para mí, venir siempre es como una brisa fresca, que me llega de las caras, la sonrisa, la música, la comida, la posibilidad de comprar buenos libros, poder caminar por las calles tranquilo.
Y tengo un agradecimiento muy grande a la campaña, por haber confiado en mi trabajo. Y al candidato, por haberse dado la pela, y también haberme dado la oportunidad de apoyarlo. Los ataques lo que hicieron fue fortalecerme. La campaña se volvió un tema personal. Lograr mucha votación, un resultado contundente, pasó de ser un tema profesional a ser un tema personal".
¿Queda con buena amistad con Juan Manuel Santos?
"Claro que sí. Las mejores. El está súper agradecido, y yo también. Y con el equipo también, incluso con los que dijeron en un momento, yo creo que influidos por la presión mediática, que no querían estar en la mesa conmigo, hoy me llevo perfectamente bien con ellos".
Aquí podríamos nombrar a Nicolás Uribe ¿Qué historia hay entre ustedes?
"Hubo una historia de desencuentros hace mucho tiempo, que yo superé hace mucho rato, y le hice saber que yo ya había pasado esa página. No guardo ningún recelo, rencor, interés de dañarle. Todo lo contrario, si todavía quedara algún resquemor y me tocara sentarme con él a hablar, para poder suavizar o mejorar la relación, lo haría".
En su catálogo de servicios usted ofrece el de "rumorología", ¿en qué consiste?
"La clínica del rumor es una cosa que me inventé, que es una metodología para frenar o contrarrestar rumores, no para crearlos. Los rumores pueden ser contrarrestados con otros rumores. Hace muchos años, en Venezuela, hubo una crisis de gobierno, porque todos los fines de semana hubo un rumor espontáneo de que el presidente Caldera se había muerto, y todo era muy difícil: la economía, las compras, el desabastecimiento, por efecto de ese rumor. La clínica del rumor se aplicó para frenar eso, y se estructuraron unos mecanismos de comunicación contundentes que permitieron que la población sintiera que era ridículo seguir pensando en eso. La gente en Colombia, y no entiendo muy bien la razón, estigmatiza la palabra rumor, porque la asocia con chisme, mentira, calumnia, falsedad, algo oscuro. En la realidad, los rumores son un fenómeno social que viene desde que empezamos a hablar, y que es inevitable que uno tenga que estudiarlo. No estudiarlo, es un acto de irresponsabilidad. Es un fenómeno que hay que estudiar, que hay que entender, porque no saberlos contener puede dañar la economía, la imagen de una empresa, de una persona, basado en que alguien que no conoce la explicación de un hecho, le da una explicación mítica. El mejor ejemplo de rumores en Colombia, es mi caso. El misterio que se genera alrededor mío tiene que ver con que yo no hablo mucho con la prensa, no voy mucho a lugares públicos, no me presento en actos de campaña, trabajo a puerta cerrada, soy súper estricto con la confidencialidad de lo que se va trabajando hasta cuando termine la campaña, no soy muy sociable, no tomo, no pertenezco a clubes".
Algunos críticos lo llaman el rey de la propaganda negra, el nuevo Goebbels...
"Y Rasputín y Sun Tzu y Maquiavelo. A mí sinceramente, me dan risa, porque creo que estos autores, o lo que esté relacionado con el poder, hay que leerlos. Ahora, de aquí a que yo sea el equivalente moderno, podría hasta entenderse como un halago, porque es una atribución de poder y de conocimiento, pero no me creo ni tan sabio ni tan poderoso".
¿Qué entiende usted por propaganda negra?
"Hay una gran confusión, y hay que hacer una diferencia entre comunicación comparativa, comunicación negativa, y comunicación negra. La comparativa pone los atributos de dos contendores políticos con respecto a su propuesta, trayectoria, o sus capacidades, y así el votante puede comparar uno y otro.
La campaña negativa se refiere a resaltar las debilidades del otro, también ligada a su desempeño profesional. Creo que resaltar esas cosas, sustentadas con pruebas, tiene toda la validez del mundo, es oportuno, es necesario.
La campaña sucia o negra, se refiere más a los atributos personales: cómo es su vida marital, cómo son sus tendencias sexuales. Eso es parte de la vida privada y de paso, por lo general, aparte que es muy sucio sacar la vida privada de la gente, tiene que ver también con mentiras.
Los verdes hicieron publicidad negativa, y podríamos decir que casi sucia, porque estaban generalizando el tema de los falsos positivos, atribuyéndole una relación directa a Juan Manuel Santos con ellos, cuando eso no es así y él fue denunciante y uno de los que más los atacó. Mientras los verdes renegaban de las supuestas habilidades mías para hacer eso, estuvieron toda la campaña haciendo eso, y creo que el pueblo colombiano los castigó por ser incoherentes en ese sentido".
¿Cómo evalúa la campaña del otro candidato, Antanas Mockus?
"Un desastre. Le faltó muchas cosas: organización, disciplina, coherencia, conexión con la opinión pública, predicción, dinamismo, efervescencia, sustentabilidad.
Fue una campaña que creció a partir de unas coyunturas y se volvió un ola de opinión sin mayor sustento en la base. Ellos no tenían ninguna organización.
Nosotros hicimos gira por todo el país. Segmentamos los mensajes para cada pueblo. Llevamos la propuesta a cada rincón de Colombia. Uno no puede pretender que todo el peso de la campaña caiga sobre una sola persona, sobre unos artistas en un comercial, y cambiar de idea en cada comercial o en cada debate y en cada intervención.
Y creo que el error más grande que cometieron fue perder días atacándome a mí. La llegada nuestra levantó la moral en la U. Y la gente del frente se asustó y perdió tiempo durante 21 días. Mientras eso pasó, nuestra campaña creció. El brinco fue tal, que crecimos 10 puntos en una semana".
¿Todo lo que se dijo sobre su llegada a la campaña de Santos le ayudó al candidato a repuntar?
"Claro! Le hicieron un favor, porque si Juan Manuel en una intervención por ejemplo, dijo alguna cosa que podía ser considerada como un 'papayazo', ellos no estaban pendientes de los 'papayazos' del candidato, sino de los míos".
Al llegar a la campaña de Santos ¿que fallas detectó?
"Primero, estaban tratando de generar una bandera nueva, que era naranja, cuando nosotros habíamos trabajado cuatro años levantando la imagen del Partido de la U.
Segundo, trataron de hacer demasiado énfasis sobre la seguridad. Después de la operación Jaque, y de todas las operaciones exitosas que hubo en el Ministerio de Defensa durante el ejercicio de Juan Manuel Santos, era obvio que él encarnaba la seguridad. Había que moverse hacia el discurso social.
Había que retomar la metodología de la U para ganar elecciones, organizar el trabajo de todo un equipo, del discurso, de la estrategia, de hacer eventos más frescos, más alegres, más llamativos donde la gente le provocara ir, con discursos más cortos, más música. También los comerciales de televisión, de radio, las vallas, se adaptaron al lenguaje local. Modificaron los eventos con una disciplina impecable; modificaron el uso del tiempo y la agenda, se le dio un contenido más político y prioridad donde necesitábamos hacer énfasis, las giras se reorganizaron. El equipo de publicidad, con todos sus creativos y medios, tuvo que crear cantidades insólitas de comerciales. El equipo de prensa nacional e internacional, con más de 25 personas, nos daba constantemente el reporte de todo lo que estaba pasando en las demás campañas. El equipo de entrenamiento para debates, de investigación, todos esos equipos estaban ahí en un principio pero sin dirección. Es gente muy profesional, colombiana, valiosa, que estaba sin línea estratégica".
¿Le ha prestado algún servicios al gobierno del presidente Uribe?
"Nunca he sido contratista del Estado Colombiano. Tengo una relación de respeto, afinidad, y ya. Y lo que me pregunta, a la hora que quiera se lo contesto con muchísimo gusto y gratis. Eso es como cuando tu eres fan de un músico y te morirías por ir a un concierto de él. Yo soy fan de Uribe".
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