En la Ludoteca de San Javier, el desfile de silleteros no fue tan pomposo ni concurrido como el del martes, pero sí tuvo el mismo sentimiento de amor por la tierra antioqueña.
Tanto, que terminó en un almuerzo comunitario en el que el plato fue bandeja paisa, rematado con mazamorra.
Lo degustaron unos sesenta padres y madres y sus niños, que marcharon disfrazados de silleteritos alrededor del parque biblioteca. Llevaban trajes típicos, caballitos de palo y silletas de icopor con flores de papel, cuyos pesos que no superaban las dos libras, aún así les sacaron gotitas de sudor.
“Es muy bonito inculcarles a los niños el amor por la tierra”, expuso Carlos Sánchez, paisa y casado con Érica Remolina, una santandereana que lo tiene comiendo ayaco y mute.
“El ayaco es rico, hasta mi niña lo come”, apuntó.
Su pequeña se llama María Angélica, de 3 años, y fue una de las infantes que llegó disfrazada de campesina.
Allí, como en otras 71 sedes, se realiza el Festival de Ludotecas, que celebra el arraigo paisa y busca sembrar en los niños el valor del respeto por la diversidad.
La marcha infantil y en general toda la actividad la dirigió la Fundación de Atención a la Niñez, FAN. Madres y padres celebraron que se tenga en cuenta a los niños para actividades de feria aptas para ellos.
“Mi niña se llama Alejandra y está feliz, desde niña hay que enseñarle lo bonito que es el silletero para que la tradición siga”, comentó Susana Alzate.
A ritmo de “los pollitos dicen, pío, pío, pío” y “me voy para Medellín, a la Feria de las Flores”, se desarrolló este, que pudo ser el desfile de silleteros más pequeño, pero a la vez el más abundante en ternura.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4