Sus cifras hablan de lo logrado: 25 años en escena, 25 premios Emmy, el título de Mejor serie de televisión del siglo XX que le dio la revista Time, los miles de fanáticos que tienen por el mundo, su estrella en el paseo de la fama...
No van al gimnasio, beben y eructan. Un hijo incorregible... Son los Simpson, la familia más famosa en el planeta.
Con un color de piel peculiar: el amarillo chillón, los Simpson critican la sociedad estadounidense y dicen verdades que golpean en la conciencia como puños mientras provocan con buenas dosis de humor satírico e, incluso, invitan a reirse de uno mismo.
Desde el 9 de febrero de 1997 es la serie de animación con mayor permanencia en la tv, destronando a otra familia, la de Pedro Picapiedra y luego fue desbancando a otras más, animadas o no, hasta coronarse entre las creaciones para televisión más longevas de la historia.
Y ahí siguen los Simpsons, en el ojo del público. Con su estilo desenfadado, lejos de las convenciones sociales.
"Explicar el fenómeno que ha provocado que esos dibujos permanezcan la friolera de 25 años en televisión merece una tesis doctoral por su éxito intercultural y a nivel mundial", dice la periodista de entretenimiento de la agencia Efe, Belén Palanco.
Producida actualmente por Gracie Films para Twentieth Century Fox y Fox Network, la serie de animación ha sido emitida en unos 650.000 canales de todo el mundo, según la web de fans simpsoncrazy.com.
La amarilla prehistoria
Si comparamos esos episodios con la serie actual, su estética parece primitiva en la paleta de colores, la definición del dibujo y la secuencia lenta de las animaciones.
Ello se debe a que a lo largo de estos 25 años, Los Simpsons han evolucionado a la par que los avances informáticos y de la televisión. No crecen sus personajes, no cambian de ropa, pero se mantienen a la moda, por decirlo de alguna manera.
Además, comenzaron siendo miniseries -con guiones de uno a dos minutos-hasta que, a partir del 4 de enero de 1990, pasaron a tener su propio espacio en televisión, de media hora de duración.
Sus orígenes se remontan a la familia de Matt Groening , su creador Ese peculiar grupo humano, una familia de clase media estadounidense, es una representación de su propia familia.
Tras la risa, la polémica. Los Simpsons protagonizado capítulos que han sacado de quicio no solo a los sectores más conservadores.
"Vamos a seguir tratando de reforzar la familia americana, para hacer a las familias americanas más parecidas a los Walton y menos como los Simpson", dicen que dijo el expresidente George Bush en 1992, cuando la serie apenas despuntaba su éxito.
La actitud de Bart hacia el estudio desvela a los docentes, sus viajes por el mundo exaltaron a las autoridades australianas y brasileñas y, aún así, seguro que habrá más de un país que quisiera que los Simpson los visitaran para aparecer en su show n
*Con información de EFE.
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