Hay situaciones en las que el popular refrán "más vale malo conocido que bueno por conocer", no funciona. Medellín enfrenta uno de esos momentos. El exalcalde Luis Pérez es el malo conocido y los ciudadanos no tienen por qué resignarse a un nuevo gobierno suyo.
La capital antioqueña ya fue testigo de las deficiencias, y no menores, en su mandato y de los rumores que se levantaron por los supuestos regulares manejos de los recursos públicos. Lo que está en juego ahora es el futuro de la ciudad, y no se pueden arriesgar los logros conseguidos hasta ahora.
Las opciones existen. Y buenas.
Pero sin duda la mejor para la ciudad es el voto por Aníbal Gaviria. No solo porque su papel como gobernador fue idóneo y reconocido a nivel nacional, posicionándolo como un enérgico candidato en las elecciones pasadas a la vicepresidencia del país, sino porque es un líder que ha sabido aglomerar a diferentes sectores y posiciones. De ahí su alta imagen positiva.
La población de Medellín, y de Antioquia en general, necesita alejarse de las divisiones polarizantes para volver a eso que es una fortaleza del paisa: la unión desde la diferencia y el respeto.
Esa fue la estrategia de trabajo de Gaviria en la Gobernación, y es la que ahora desde la campaña ha vuelto a materializar. Pero eso no ha sido suficiente para marcarse como la única opción. Por eso lo mejor sería que el candidato Federico Gutiérrez entendiera que va a lograr poco continuando con su débil campaña, y que se sumara a la propuesta de Gaviria para que esos votos le den la ventaja que ahora necesita el liberal.
Hay que ser pragmáticos. Y en la práctica el bajo porcentaje de intención de voto con el que cuenta Gutiérrez, puede significar la gran ventaja que necesita Gaviria sobre Pérez. Es un tema que le conviene a la ciudad.
Ahora bien, frente a los ataques que, al parecer, se han sembrado desde el interior de la campaña de Pérez, es cierto que Gaviria aparece en una foto con alias el "Cebollero", pero lo que no es cierto es que eso pruebe una relación o cercanía con esta persona. Eso hace parte es de una campaña sucia en donde se está intentado confundir al elector con desinformación.
Lo que es claro es que hasta hoy la reputación de Aníbal Gaviria ha sobresalido por ser la de una persona ética y honesta. Eso demostró en su gobernación.
Pero, lastimosamente, la de su más sólido contrincante a la Alcaldía, según varios conocedores, no pareciera contar con la misma solidez. De ahí su gran imagen desfavorable. Los rumores, hasta ahora no probados pero sí muy comentados, que acompañan la reputación del exalcalde Luis Pérez dejan, por lo menos, serios mantos de duda sobre su eventual gobierno.
Las comparaciones son odiosas, pero mientras Gaviria como gobernador cumplió con su plan de gobierno y puede mostrar en orden todas las cuentas de la administración departamental; a Pérez en su alcaldía la Procuraduría General lo sancionó por irregularidades en la celebración de contratos de prestación de servicios con personas sin la experiencia requerida, para el Programa de Apoyo a la Seguridad y Convivencia Ciudadana y en EPM tuvo tres gerentes en tres años por los recurrentes escándalos y problemas.
EPM es una compañía sólida, pero que requiere de un pulcro manejo como el que le ha dado el actual gerente, Federico Restrepo, para seguir creciendo al ritmo que lo viene haciendo. De la buena administración de esta empresa depende gran parte de la inversión social en la ciudad, y está claro que ese es un tema que no se puede poner en riesgo en Medellín. De ustedes depende.
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