Un mal mensaje es el que se viene dando por estos días desde la Gobernación de Antioquia con su programa institucional "Preparémonos para la paz", mediante el cual comienza a ambientarse un escenario de paz en el departamento. Allí se habla como si un "acuerdo de paz" en Cuba fuera casi un hecho, sin siquiera conocerse de manera oficial mayores detalles de la negociación que transcurre en La Habana entre el Gobierno Nacional y las Farc. Incluso habiéndose comenzado a ventilar recientemente ciertas fisuras en los "diálogos de paz". Es decir, como reza el dicho popular, están ensillando las bestias antes de traerlas.
Es muy loable querer aportar para la paz que queremos los colombianos, como sin duda es la intención, sin embargo, aplicar este tipo de programas mientras Antioquia se sitúa como el segundo departamento que después de Cauca (Según un estudio del Centro de Seguridad y Democracia de la universidad Sergio Arboleda) sufre con mayor rigor los actos terroristas en el país, puede generar un mal mensaje. ¿Qué pasará por la cabeza de un habitante del norte de Antioquia, quien por estos días seguramente ha tenido que acatar una orden de "toque de queda" en su municipio como consecuencia de los recientes actos terroristas ocurridos en la región, los cuales han incluido artefactos explosivos, policías y civiles heridos, vehículos atravesados en las vías, torres de energía derribadas, panfletos amenazantes, etc. al ver que en la Gobernación de Antioquia la prioridad pareciera ser otra?
Mal mensaje es preparar a unos habitantes para la paz, mientras otros sufren la inclemencia de un terrorismo que no cesó con la puesta en marcha de unos "diálogos de paz" y que por el contrario pareciera aumentar en algunas zonas del departamento.
En los últimos días ha aumentado el rumor de estar aparentemente en ejecución un plan denominado "octubre negro" por parte de las Farc, con lo cual se teme una escalada terrorista por parte de ese grupo en algunas zonas del departamento. Para nadie es un secreto que las Farc están ensañadas en entorpecer el normal desarrollo del proyecto Hidroituango, el cual traería gran desarrollo para la región norte del departamento. De ahí el aumento de actos terroristas en Antioquia, el cual este año se sitúa en un 200 por ciento (según el estudio antes señalado).
Lo anterior hace ver con claridad que la seguridad sigue y seguirá siendo una prioridad en el departamento. Los actos terroristas no han cesado sino que por el contrario van en aumento. ¿Por qué generar idílicas fantasías en la población mientras la realidad muestra lo contrario?
Por último: Un mal mensaje también es que la Gobernación de Antioquia pretenda invertir en seguridad sólo el 1,3% del presupuesto departamental para el 2014 ante este escenario, según lo advirtió el Diputado Andrés Guerra.
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