N0 había otro camino, la sentencia era una: "escupa y si cuando regrese está seca, hay pela". Por eso Aydé Anaya Correa, salía como alma que lleva el diablo, cada que su mamá la enviaba a hacer un mandado.
Esos carrerones por las principales vías de Paso Nuevo, en San Bernardo del Viento, Córdoba, sirvieron para hacer y formar a la atleta que es hoy Aydé.
A esta tetracampeona de los Juegos Departamentales en La Ceja, la vida le ha sonreído en lo deportivo, pero golpeado un poco en lo personal.
Bien temprano, a los 15 años, le tocó abandonar su familia. Por eso no habla mucho de ella, solo dice que tiene muchísimos hermanos. Y le tocó tirarse al ruedo, nada menos que en Medellín.
Fueron dos años en la Villa Deportiva como respuesta a su alto rendimiento, pero de un momento a otro las marcas mínimas que son las que sostienen a los atletas, le dieron la espalda.
"Yo soy una mujer muy juiciosa, dedicada solo al deporte y el estudio, solo que este año la presión de las marcas mínimas no me dejó funcionar, fueron para mí un dolor de cabeza y no logré hacerlas. Eso me costó salir de la Villa".
La campeona de los 10.000, 5.000, 1.500 y 800 metros, sabe que está que vuelve a iniciar el camino para ser tenida en cuenta en una Selección Antioquia de atletismo. A sus 19 años se siente con la vitalidad de conseguirlo.
Tiene la fortuna de haber encontrado una familia en Envigado, que la acogió como una integrante más del hogar. Allí vive feliz. "No es fácil estar fuera del propio hogar, pero donde estoy me tratan muy bien. Colaboro con los quehaceres de la casa, cuido una niña y ellos me dan plata para que me mantenga".
Su meta sigue latente, ser la mejor atleta del departamento y el país. "Yo me propuse cuando me viene de mi tierra ser la mejor, tengo grandes entrenadores, ahora estoy con Hernán Atehortúa y antes con Libardo Hoyos, los mejores". Y con su menudo cuerpo, la niña de tez morena se aleja con una pícara sonrisa.
Pico y Placa Medellín
viernes
3 y 4
3 y 4