La decisión de Microsoft de cambiar a los jefes de su división de móviles y juegos la semana pasada, dándole control directo al presidente ejecutivo, Steve Ballmer, sobre su plan para alcanzar a Apple y Google en el floreciente mercado de los teléfonos inteligentes, indica su determinación de subirse a la próxima ola.
La salida de Robbie Bach, de 48 años quien dirigió durante mucho tiempo la unidad de entretenimiento y telefonía, supone que los directivos a cargo de juegos y teléfonos -Don Mattrick y Andy Lees, respectivamente- responderán directamente ante Ballmer.
Es probable que el presidente ejecutivo los presione a fondo. Al lanzar Windows Phone 7 en Barcelona este año, que se verá en el mercado a finales del año, el directivo subrayó la importancia de este mercado para su empresa.
Pocos esperan que un cambio en la dirección convierta la unidad de entretenimiento y móviles de la noche a la mañana en un asesino del iPhone, o en una máquina de beneficios que le robe ingresos a la consola de videojuegos Wii.
"El fracaso no es una opción", dijo Sid Parakh, analista de tecnología en McAdams Wright Ragen, en Seattle.
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