Cada semana se escucha hablar del que se fue, de los que llegaron o del que decidió quedarse. Las historias ya hacen parte de la cotidianidad de Donmatías, un municipio del norte del departamento, en el que se estima que más de la mitad de las familias tiene un pariente en el exterior.
Así lo cuenta Cenia Gómez, antropóloga, nacida en esta localidad, que vivió en su propia familia el fenómeno de la migración. Es un asunto de redes sociales, complementa, detrás de un papá o de un hermano que abre camino se van los otros.
Con el paso del tiempo, los procesos migratorios han ido cambiando la arquitectura, la cultura y la estructura familiar. "Ahora hay una migración circular fuerte, un me voy y regreso".
El asunto no es nuevo en Donmatías, pero en este segundo semestre la idea es analizarlo a fondo. Para ello, América España Solidaridad y Cooperación (Aesco) firmó un convenio con la Gobernación de Antioquia para entender hasta qué punto esa movilidad ha modificado las relaciones familiares y sociales.
Según Carlos Orozco, investigador de Aesco, en Antioquia un 54 por ciento de la población emigra a Estados Unidos y un 23 por ciento se va a España. Y esas cifras reflejan también lo que se vive en Donmatías.
El estudio, que se desarrollará hasta octubre, se enfocará en niños y jóvenes, entre 7 y 18 años, de 90 familias, a los que dirigirán talleres de sensibilización.
Un factor que inquieta es la transformación que sufren las familias y los hijos que crecen al cuidado de otros familiares. "El vacío que queda cuando los padres se van, es un asunto de afecto y de comunicación; se modifica la imagen de autoridad".
Será una herramienta
Las décadas de los ochenta y noventa fueron muy fuertes en el tema migratorio cuenta Cenia Gómez. Primero, se fueron los padres y, en una segunda oleada, los jóvenes. Hoy asuntos como un mayor acceso a la educación hacen que la nueva generación analice más opciones que la de solo irse del país.
Y con ese aspecto está de acuerdo otra antropóloga de Donmatías, María Cristina Arteaga. Ella, que también es educadora, afirma que los hijos pierden mucho los vínculos y eso repercute en su forma de relacionarse, de ver el mundo y de comprender la capacidad adquisitiva.
El alcalde de la localidad, John Jairo Berrío, piensa que el estudio que desarrolla Aesco será una herramienta para intervenir problemáticas sociales. Para él, la migración se puede mirar desde dos ópticas: la económica, con los giros que les llegan a las familias y que les permiten ahorrar, mejorar su calidad de vida e invertir en las empresas locales; y desde el impacto a la estructura familiar.
No se atreve a dar un promedio de cuánto ingresa al año por remesas, pero narra que parte de esos dineros que llegan y que se invierten impulsan proyectos empresariales de confecciones, porcícolas y lecheros. En la localidad, complementa, se producen, en época de alta demanda, unos 20.000 bluyines diarios en promedio.
A la Gobernación de Antioquia le interesa analizar esa relación entre migración y convivencia, comenta Beatriz Mejía Restrepo, coordinadora de los Programa Modelos de Seguridad Ciudadana. Precisamente, esta idea de diagnóstico surgió a partir de la elaboración, el año pasado, del plan de seguridad para Donmatías. "Es saber qué pasa cuando una persona cabeza de hogar se ausenta y se queda el joven en un ciclo vital de su vida".
Las personas que cuidan a los niños y adolescentes también recibirán, como parte del diagnóstico, capacitación para una crianza positiva. Ese núcleo vital será el protagonista, porque la migración, creen en Aesco, es un reto para toda familia.
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