Ni el rescate bancario, ni los ajustes que cada semana anuncia, muy a su pesar, el Gobierno de Mariano Rajoy , tranquilizan a "los mercados".
La prima de riesgo no disminuye, la confianza en el país cada vez es menor, y las apuestas en su contra crecen.
Por lo pronto, Rajoy ajusta y aprieta cada vez más el cinturón. Y el asunto no es tanto hasta dónde será capaz de recortar el Presidente español, sino en qué momento va a estallar, de verdad, el descontento social, ya sea en forma de manifestaciones masivas, o de vías de hecho contra bancos y entidades oficiales.
La estructura del Estado español y sus autonomías es burocrática, como pocas en la Unión Europea. Ningún gobierno la había contrarrestado para no tener problemas electorales. Ahora, presionado por todos, le tocó a Rajoy. Posiblemente, ya ha agotado su capacidad de reforma.
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