La campaña presidencial muestra cada vez más la tendencia a polarizarse entre las candidaturas de Juan Manuel Santos y Antanas Mockus, dejando de lado a los demás, dentro de los cuales igualmente hay buenas opciones presidenciales, pero infortunadamente los comportamientos de los electores están condicionados, o bien por las influencias caudillistas, o por las oleadas mediáticas.
Hasta hace unas semanas era casi un hecho que Santos era el ganador indiscutible en la medida en que aparecía como el escogido por Álvaro Uribe para continuar sus políticas; igualmente se esperaba una polarización del tipo derecha-izquierda o uribistas-antiuribistas.
Sin embargo, se está produciendo uno de esos fenómenos mediáticos que parecen van a cambiar las opciones de todos los candidatos y eventualmente los propios resultados electorales.
Antanas Mockus empezó a posicionarse como el gran fenómeno electoral después de su alianza con Sergio Fajardo para conformar una única fórmula presidencial, pero rápidamente a esto se le sumó algo que en principio no parecía tan claro, comenzó a posicionarse como el candidato del cambio y esto, por lo menos parcialmente asociado al surgimiento de una opinión fatigada con el discurso uribista de la confrontación, de centrar la prioridad del gobierno exclusivamente en el tema de la seguridad frente a la guerrilla, cuando justamente la principal credencial de la política de seguridad democrática era los golpes propinados a ésta y especialmente el aislamiento político de la misma.
Pero además encarnando la opción de un grupo de ex alcaldes que no estaban relacionados ni con la corrupción, ni con la parapolítica, ni con la conflictividad internacional. Adicionalmente el que genera mayor entusiasmo entre los electores jóvenes, especialmente aquellos que 'navegan' con propiedad en las redes de internet.
Es así como Mockus pareciera colocarse en los actuales momentos no sólo como segundo en la intención de voto, sino como el candidato hecho a la medida para el momento pos-Uribe, poniéndoles la situación a sus rivales 'cuesta arriba'.
No representa, ni él ni sus compañeros ex alcaldes, ni la corrupción, ni la politiquería, ni las relaciones con la parapolítica. Tampoco se les puede asociar ni a los llamados 'falsos positivos', ni a las tensiones creadas con los gobiernos de la región, ni con los hechos que llevaron a la ruptura de relaciones con Ecuador, ni al deterioro de las relaciones con Venezuela, tampoco a los obstáculos para la no aprobación del TLC con Estados Unidos; tampoco se le puede acusar de estar en contra de las políticas de libre mercado.
En esa medida, pareciera estarse convirtiendo en un candidato aceptable para el sector empresarial, para Estados Unidos, para los gobiernos de la región y adicionalmente con alto nivel de popularidad, especialmente en los segmentos urbanos y jóvenes de la población.
No estoy diciendo que ya está elegido, ni que sea el que va a ganar, pero sí señalando que todos los candidatos, pero especialmente Juan Manuel Santos y sus apoyos van a tener que afinar sus estrategias de campaña.
Para ninguno parecería ser buena ayuda que el Presidente o el ex ministro Arias sigan atacando a Antanas, esto puede convertirse en un apoyo de solidaridad para Mockus; tampoco parece ser buena estrategia para ninguno aparecer como el continuador a ultranza de las políticas de Uribe, pues esta estrategia electoral puede estarse desgastando en un buen segmento de los electores y seguramente todos los candidatos van a tener que ser más claros en el rechazo y condena a fenómenos como la parapolítica, a hechos delictuosos de miembros de la Fuerza Pública como los llamados falsos positivos y claros en el manejo de las relaciones con los gobiernos de la región.
No hay duda, la campaña se puso muy interesante y veremos si la ola mediática verde sigue creciendo o se estanca.
*Profesor de la Universidad Nacional
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