Irán, Indonesia y China. Para Édison Fonseca pasar la Navidad fuera de casa es como abrir el Almanaque Mundial.
El Tigre, futbolista colombiano exjugador de Nacional y Pereira, es un trotamundos que ya se acostumbró a pasar las fiestas de diciembre en otros países, los que la mayoría solo conoce en el mapamundi.
"Es la quinta vez que paso la Navidad por fuera de Colombia, en un país diferente. Me ha tocado en Chile, El Salvador, Indonesia, Irán y ahora en China", explica Fonseca, delantero que se hizo famoso por el lío de papeles con un club que lo tenía retenido hace un año en Medio Oriente.
Quitando los dos países de América, para Édison, cada Navidad ha sido un aprendizaje. "Es muy fría, las familias están en sus casas no salen y pocos alumbrados... Nada de un muñeco de Año Viejo", dice Édison, quien vivió el cambio de año de 2009, en un país de musulmanes, hinduistas y budistas.
Un año después, el Tigre fue a Irán, país musulmán y donde no se conoce al Niño Dios, aunque lo respetan. "No hay Navidad, no hay fiestas, no hay licor, no hay nada. Lo bueno es que lo pude pasar con mi familia y con Carlos Salazar, otro compañero. Pero fue lo más raro de todo".
Este año, el 24 agarró al Tigre en uno de los siete de Oriente. Pekín, la capital de China, será el tercer destino exótico en el que abre la chimenea y espera al vestido de rojo y barba blanca. "En China es más común la Navidad, hay más adornos, mucha cultura de dar regalos, las familias se reúnen en los parques", explica el jugador, quien se conectará temprano al Skype para ver a su familia, darles un abrazo a la distancia "y madrugar porque el 25 hay entrenamiento".
El Tigre ya no piensa en el mal trago del escándalo en Irán. Tiene nuevo representante, y está por firmar un contrato con el Navibank Saigon, de la primera en Vietnam. Por ahora, este hombre entregado a Dios sigue extrañado la natilla y estar con su familia el 24. "Se conoce mucho, pero extraño el calor de mi hogar".
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