xpresiones de alegría, mucha energía y un sinnúmero de sonrisas es lo que se encuentra quien ve a este grupo de niños. Pequeños inquietos, amables y ansiosos de compartir todo el conocimiento que inunda sus vidas.
"Soy curiosa, además, me gusta aprender y saber el porqué de cada cosa. Por ejemplo, si estoy sentada en una silla, quiero enterarme de dónde surgió, quién la inventó y darle los créditos a esa persona, porque en ese momento a mí me está sirviendo mucho", dice Michelle Isabel Castañeda Szklarska, una niña de 12 años que con una inmensa sonrisa dice lo feliz que se siente de pertenecer a la expedición de historia.
Las expediciones son espacios en los que los niños tienen derecho a opinar, experimentar y preguntar. Allí, se crean estímulos para construir su propio conocimiento.
Los pequeños que asisten están motivados especialmente por la curiosidad y las ganas de aprender. La mayoría de ellos son atrevidos, se interrogan constantemente y no quedan tranquilos hasta llegar a una respuesta.
"Estoy en el curso de robótica, me gusta mucho porque en él aprendo el comportamiento de los robots. Además este conocimiento será para toda la vida, lo que me abrirá puertas y oportunidades en un futuro", comenta Andrés Felipe Otálvaro de 14 años.
Por otro lado, manifiesta que está muy feliz de pertenecer al programa. No le importa que los encuentros sean los viernes en la tarde, lo que quiere es aprender mucho.
"En mi expedición he comprendido que las máquinas y los robots son diferentes. Más adelante quiero llegar a hacer un robot", espera Andrés Otálvaro.
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