Popularmente, y hasta en algunos textos médicos, se le llama ojo de gato a ese brillo en la mirada infantil, que para los oncólogos pediatras es, simplemente, cáncer.
Un retinoblastoma, para ser más exactos. Se trata de un tumor cancerígeno, alojado en las cavidades es, que afecta a uno de cada 15.000 niños nacidos vivos.
"Casi siempre, cuando se ve la pupila blanca brillar en el ojo, es muy probable que se trate de retinoblastoma, un cáncer muy agresivo", anota María Elena González, profesional médica del Hospital Infantil San Vicente de Paúl.
Ésta es una enfermedad que afecta a los recién nacidos o menores de tres años. Hasta hace poco, era frecuente que quienes la padecían terminaran ciegos o perdieran la vida. Hasta hace poco quiere decir unos cuantos años. "En el mejor de los casos salvábamos la vida pero los niños quedaban ciegos", dice la doctora González.
Se considera el cáncer intraocular más frecuente en niños. Se sabe que afecta a células "inmaduras" pero la razón exacta de por qué afecta a los recién nacidos aún se desconoce.
Cuenta María Elena González, especialista en oncología oftalmológica, que por fortuna desde hace ocho años ningún niño ha perdido la vista. Esto gracias a un tratamiento con quimioterapia y termoterapia que utiliza láser de diodo. Así, los médicos del centro médico Hospital San Vicente lograron salvar, en todos los casos de retinoblastoma que atendieron, por lo menos uno de los dos ojos.
A este efectivo procedimiento se suma ahora un importante avance médico que incrementa la esperanza de salvar los dos ojos, la vista y la vida de los niños.
Quimioterapia intraarterial
La nueva técnica consiste en aplicar endovascularmente melfalán, un agente quimioterapéutico. Para llegar hasta la leucocoria o tumor, utilizan un catéter que permite focalizar la radiación del medicamento en la zona afectada.
A través de una incisión en la arteria femoral (ver gráfico), los galenos introducen el catéter que avanza por dentro de la vía sanguínea hasta la parte superior del cuerpo.
Para este procedimiento se necesita un angiógrafo, un moderno equipo que permite visualizar en tiempo real la posición exacta del catéter.
Una vez éste alcanza la arteria oftálmica, se libera el componente quimioterapéutico que irriga con precisión el tumor. "Se inyectan los medicamentos en la arteria que nutre el ojo", explica María Elena González. De esta manera el resto del organismo no sufre las consecuencias adversas de la quimioterapia.
Si bien el tratamiento está pensado para suministrarse en tres sesiones, una cada 20 días, ya en el hospital han detectado una respuesta positiva apenas con una dosis.
Hasta el momento, cuatro niños han sido tratados con este método pionero en el país con excelentes resultados. Por eso los pediatras del San Vicente se muestran entusiastas. "Cada vez hay más tipos de cáncer que pueden curarse en un 100 por ciento", apunta González.
Ojo a la prevención
Si bien la quimioterapia endovascular es bastante utilizada para tratar algunos cánceres, entre ellos los hepáticos, esta avanzada técnica endovascular es una de las pocas que aplica medicamentos valiéndose de las arterias como caminos en vez de las venas.
En suramérica, apenas Argentina y Brasil han incursionado con este tipo de procedimientos. Además de celebrar la incursión colombiana en este grupo de países a la vanguardia en oncología endovascular, los especialistas aprovecharon para enviar un mensaje de prevención.
"Todo padre que ve que su hijo tiene la pupila blanca debe consultar inmediatamente", recomienda Javier Enrique Fox, pediatra especializado en hematología y oncología.
No es mal de ojo ni ojo de gato. Los médicos que adelantan este tratamiento resaltaron que el retinoblastoma es un tipo de cáncer agresivo y hasta hace menos de una década bastante letal, al que los padres de familia deben mantener entre ojos.
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