x

Pico y Placa Medellín

viernes

3 y 4 

3 y 4

Pico y Placa Medellín

jueves

0 y 2 

0 y 2

Pico y Placa Medellín

miercoles

1 y 8 

1 y 8

Pico y Placa Medellín

martes

5 y 7  

5 y 7

Pico y Placa Medellín

domingo

no

no

Pico y Placa Medellín

sabado

no

no

Pico y Placa Medellín

lunes

6 y 9  

6 y 9

Nuestro barro

  • Nuestro barro | Calixto- 1930-2009
    Nuestro barro | Calixto- 1930-2009
02 de abril de 2011
bookmark

Cuarto domingo de Cuaresma

"Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupiendo en la tierra, hizo barro y se lo untó en los ojos. El ciego fue a lavarse en la piscina de Siloé y volvió con vista" . San Juan, cap. 9.

Los hebreos amaban el barro. El autor del Génesis les enseñó, con oportuna pedagogía, que en el principio Dios había formado de barro al primer hombre. En Egipto, el pueblo escogido pasó largos años de esclavitud fabricando ladrillos y luego, en la Tierra Prometida, levantó también con barro ciudades y fortalezas.

En la cultura hebrea, la alfarería ocupaba un lugar preeminente. De barro se fabricaban tinajas, platos, vasos y lámparas. Y san Mateo no deja de apuntar en el capítulo 27, que los sumos sacerdotes, con las treinta monedas de Judas, compraron el llamado "Campo del Alfarero", donde se sepultaba a los peregrinos.

Cristo sana a un ciego de nacimiento, untándole en los ojos barro amasado con saliva. Una mezcla no muy digna tal vez, según nuestra manera de apreciar las cosas. Así el Señor nos enseña que aún la tierra humilde, al influjo de su poder, puede realizar maravillas.

Algunos han visto en ese pasaje un anuncio de los sacramentos. Dios nos salva por medio de elementos materiales: agua, aceite, diálogo, pan y vino... y amor de hombre y mujer. A estas cosas humanas les da el Señor un poder y les confiere un misterio.

Pudiéramos pensar en la carta de un amigo lejano que, aparte del papel y la escritura, encierra su presencia. O en un billete de banco que, a pesar de su fragilidad, contiene una eficacia multiforme: abre puertas, doblega voluntades, domina las conciencias. Se convierte en ciencia, salud, poder, en paz y en guerra. Abarca el universo.

Así son los sacramentos. Dios entra a nuestra vida a través de cosas humanas. Son ellas la consecuencia lógica de un Dios encarnado, de un Dios que encierra todo su poder dentro de los pequeños límites de un hombre.

Pero a nosotros quizás nos han parecido ordinarios los sacramentos. Los quisiéramos más fastuosos, más distantes de los objetos que manejamos cada día.

En esta curación del ciego de nacimiento, Dios nos dice que Él no siente vergüenza de trabajar con barro y con saliva. Nos explica a nosotros tan exquisitos, que nada de este mundo fuera del pecado, es ajeno a su plan de salvación. Las personas mediocres que nos rodean, los oficios corrientes que realizamos, las circunstancias ordinarias en que vivimos, las cualidades normales que ejercitamos... allí esconde el Señor su presencia, su poder de transformación, su posibilidad de alegría y para cada uno de nosotros.

Ese Cristo no cura al invidente con luz del Tabor, ni con polvo de los astros, nos sanará a nosotros con lo que somos y tenemos. Con tal de que, en algún recodo del camino, postrados como el ciego, le digamos: ¡Creo, Señor!

(Publicado el 28 de marzo de 1981).

Te puede interesar

¿Buscando trabajo?
Crea y registra tu hoja de vida.

Las más leídas

Te recomendamos

Utilidad para la vida

Regístrate al newsletter

PROCESANDO TU SOLICITUD