De un comportamiento cotidiano, la tristeza profunda pasó a tomar un lugar prominente dentro de la lista de neuropatologías más comunes y preocupantes. Llovieron los diagnósticos y tras ellos las medicaciones. Sin embargo, cerca del 30 por ciento de quienes la padecen no muestran una mejoría con la prescripción.
Tal vez porque a los depresivos en el fondo les gusta sentirse envueltos por la melancolía, quizá por una complicada condición neurobiológica imposible de tratar o un contexto difícil de ignorar.
Para cientos de psicólogos y psiquiatras que han recibido con entusiasmo la aparición de la agomelatina, la explicación podría ser una muy diferente.
Según Jorge Julián Calle Bernal, investigador y psiquiatra, el medicamento abrió las puertas para tratar ese porcentaje que no responde de la mejor manera a medicamentos como el Prozac (fluoxetina).
La agomelatina, "es innovador porque desde el principio los antidepresivos se han dirigido a los receptores de catecolaminas y éste se sale de toda esa corriente".
La enzima es la primera que tiene un efecto sobre la melatonina. Para Calle Bernal, esta novedad en el tratamiento de la depresión podría eliminar los efectos secundarios producidos por moléculas químicas que afectan los receptores de serotonina, noradrenalina y dopamina (neurotransmisores).
Los estudios han demostrado que el componente químico no disminuye la líbido o energía sexual, efecto que los antidepresivos clásicos sí generan y que ha sido aplicado en pacientes con eyaculación precoz.
"Se plantea que los antiguos antidepresivos dejaban al paciente en un estado de pasividad: como si pasó bueno y si no también", informa Calle Bernal.
La agomelatina no afectaría la voluntad ni tampoco los ciclos de sueño. "Nos va a ayudar a manejar el ciclo circadiano del sueño y a hacer un manejo adecuado de lo que es el cuadro depresivo", añade el especialista.
Un cuadro complejo
La depresión, aclaran los expertos, no es simplemente sentir tristeza. En realidad, el síndrome afecta de una y mil maneras la cotidianidad de quienes la padecen.
La falta de concentración, la incapacidad para sentir placer, el sentimiento de culpa, la pérdida de la energía vital, los trastornos del sueño y el apetito son apenas algunas de sus evidencias más notorias.
La llegada al mercado de la agomelatina promete un nuevo abordaje del problema que afecta a millones de personas en todo el planeta.
Los promotores de la fórmula química en el país hablan de los beneficios del descubrimiento farmacéutico: "Pruebas clínicas avalan la potente eficacia antidepresiva de la agomelatina en cualquier intensidad de la enfermedad y en todas las fases de tratamiento de la depresión, es decir, desde el inicio tratando el episodio actual, manteniendo la mejoría y prevención de recaídas".
Para Jorge Julián Calle, la aparición de la fórmula no es la panacea pero sí un complemento válido para aquellos pacientes que no responden muy bien a los tratamientos usuales. "Es una cosa que nos promete mucha efectividad y un acercamiento diferente con la depresión", puntualiza.
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