Hace cerca de un mes y nueve días todo era dolor y llanto, había muerto uno de los seres que más quería, su padre, en aquel nefasto accidente de una mina en Amagá que dejó 73 muertos.
Este domingo también hubo llanto, pero esta vez de una gran emoción, fruto del triunfo en la última etapa de la Vuelta a Antioquia. A eso de las 12:30 p.m. Jairo Salas entendía que la vida tiene sus revanchas y que así como ayer se lloró, hoy se goza.
“Hace poco estábamos viviendo días horribles por los muertos en Amagá, entre ellos mi padre, a quienes los sorprendió la muerte buscando el sustento para llevar la comida a su hogares. Hoy (ayer) le dedico a él este triunfo y ruego porque no vuelvan a suceder cosas como éstas”, dijo Jairo Salas con sus ojos humedecidos y pequeñas gotas próximas a convertirse en lágrimas.
“Este triunfo es una recompensa a mi vida, al trabajo que se ha realizado en el equipo. No habíamos hecho una buena presentación en esta Vuelta, casi que nos vamos en blanco, por fortuna le damos esta victoria al equipo”, indicó un emocionado ciclista, mientras era rodeado por el público que quería ver al ganador de la última etapa en el circuito de la Avenida Oriental.
Como lo narró Salas, siempre estuvo metido en las metas volantes, ubicado en los primeros lugares y cuando faltaban 200 metros se lanzó por el triunfo. “Estaba muy duro partir, pero cuando vi la oportunidad lo hice y gracias a Dios pude levantar los brazos y darle el triunfo al equipo GW Shimano”.
Así como comenzó la Vuelta, con triunfo de un antioqueño, Sergio Luis Henao, se cerró con la de Jairo Salas, el uno nacido en Rionegro y el otro en Amagá.
Y es que la Vuelta a Antioquia sirvió para mostrar el gran momento que vive el equipo del Orgullo Paisa el que se denomina Indeportes Antioquia-Aguardiente Antioqueño, que fue demoledor de principio a fin.
Los dirigidos por Carlos Mario Jaramillo ganaron tres de las cinco etapas en una demostración de poderío. Abrió el camino venciendo en la contrarreloj por equipos que le significó el liderato a Sergio Luis Henao, con cambio de camiseta de Henao a Óscar Sevilla en Santa Fe de Antioquia en una etapa que ganó Juan Pablo Forero y de ahí en adelante, todo fue con acento español.
En la vía
Sevilla se encargó de dar las instrucciones en carretera, de ubicar bien a todo el grupo, de controlar a todos los que quisieron salir y de arrancar cuando lo creyó necesario. Con un ciclista de esta talla, cualquier técnico puede dormir tranquilo. Lo de este domingo en el cierre, fue al ratificación: grupo controlado y trabajo técnico a la perfección para cuidar y asegurar los dos primeros lugares, que cogieron desde el comienzo.
Tres etapas, primero y segundo puesto en la general, campeón de la regularidad y por equipos, dicen a las claras que en la Vuelta a Antioquia hubo un justo ganador, que trabajó para devolverle este título a la tierra, después de doce años. Ahora viene para el grupo, lo que denominan la verdad, la Vuelta a Colombia, sueño del Orgullo Paisa.