Este man no para de hacer locuras. Tonterías, dirían algunos. Pero asombrosas, de todas formas. Cuando no es que se pone de cabezas al mundo, lo hace saltando por entre una barrera humana de 23 personas, o le da por subir, escala por escala, cualquier rascacielos del mundo.
Ah, y hasta parece inmune a la fatiga, al cansancio, a los dolores musculares en piernas y pies, y a los efectos escabrosos de la altura a medida que va subiendo cada piso de esas moles de cemento y vidrio que lo retan.
Y una de esas locuras a las que siempre se mide el protagonista de esta historia, Javier Zapata, está por venir. Será el miércoles entrante en Guadalajara, a donde fue a parar con su bicicleta para intentar subir las 1066 escaleras de los 41 pisos del Hotel Riu Plaza, el edificio más alto de la ciudad y el segundo de México: 215 metros, 9 pisos más alto que nuestro referente arquitectónico y que fue el primero que Zapata escaló: el edificio Coltejer.
Sus pulsaciones, subiendo peldaño por peldaño, estarán por encima de las 190 palpitaciones por minuto. "Tendré que estar muy concentrado en todo momento manteniendo el equilibrio, pero como lo he dicho siempre, incluso en mis conferencias motivacionales, estos son retos mentales. Cuando el cuerpo cree que desfallece es cuando entra a jugar el poder de la mente. Sólo así puedo lograrlo", analiza.
"La gente me pregunta, ¿por qué hago esto? Por la pasión que siento por las bicicletas y por mi deporte, por retarme a mí mismo y por dejar en alto el nombre del país, qué bueno poder mostrar una faceta diferente, la de la mayoría de los colombianos, personas honestas, trabajadoras y emprendedoras que se le miden a muchos retos. Esto me motiva".
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