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HISTÓRICO
Por qué marchar
Santiago Silva Jaramillo | Publicado el 05 de diciembre de 2011
Marchar hoy es lo mínimo que podemos hacer para honrar al sargento José Libio Martínez, al coronel Yesid Duarte, al mayor Elkin Hernández y al intendente Álvaro Moreno, asesinados vilmente por los terroristas de las Farc hace unos días.

También es el mínimo gesto de consideración que podemos tener con sus familias que sufrieron el secuestro de sus seres queridos durante más de una década; sosteniéndose sobre una fe que los años de incertidumbre no pudo quebrar hasta el trágico desenlace de hace unos días.

Los colombianos estamos llamados a mostrar a estos padres, esposas e hijos que son más que otro dato al margen de la trágica historia de nuestro país, que representan algo mayor a otra noticia más en los titulares. Que la atención sobre ellos superará la fugaz luz de los distraídos medios de comunicación del país.

Debemos marchar también porque nuestra sociedad necesita de ese duelo, movilizarse, participar; quedarnos quietos ante este crimen atroz confirmaría lo que las Farc con cinismo sostienen.

Quedarnos en la casa, hacer como si nada hubiera pasado es darnos por vencidos ante nuestra propia humanidad. Con seguridad, en algunos años nuestros hijos o nietos, al revisar la triste historia de nuestros días, nos preguntarán qué hacíamos nosotros ante toda esta barbarie; ¿será usted capaz de responderles que "nada"? o ¿que usted se quedó en la casa cuando pudo protestar o vaciló en apoyar una marcha cuando pudo hacer parte de ella? Este es un llamado a nuestra conciencia como nación a que, por lo menos en esto, estemos unidos por alguna vez.

Al sargento José Libio Martínez, al coronel Yesid Duarte, al mayor Elkin Hernández y al intendente Álvaro Moreno, les debemos nuestra indignación; pocas veces en la historia una organización ha reunido semejantes 'méritos' como para ganarse el rechazo generalizado de todo un pueblo.

Las Farc lo han hecho, luego de los incontables crímenes e injusticias a los que han sometido a los colombianos, y tenemos que hacerlo saber, repetirlo hasta el cansancio.

Claro que, como algunos cínicos se han apresurado a señalar, las Farc no se desmovilizarán al día siguiente de la marcha, por más masiva que sea. Sin embargo, nunca podremos terminar de decirles a las Farc cuánto las despreciamos suficientemente y qué tanto rechazamos sus medios, su proyecto y su misma existencia. Sí, alias Timochenko no se conmoverá un ápice con la marcha y aun así, dejarle claro, sin lugar a duda alguna, el rechazo que los colombianos sentimos frente a su organización narcoterrorista es suficiente razón para salir a cientos de demostraciones más.

Así pues, no dejemos que la indiferencia, o peor aún la pereza, nos impida participar de una movilización justa y necesaria.

Este 6 de diciembre salgamos a marchar y que en las ciudades y selvas colombianas se escuche sin vacilación el rechazo que todos sentimos hacia las Farc.