Están los que quedaron felices, les fue muy bien, aprendieron mucho y hasta se vincularon a la empresa. Claro que también hay los que quisieran eliminar la práctica profesional del listado de experiencias de la universidad.
Adriana Pérez Giraldo, por ejemplo, tuvo un jefa mediocre en su práctica, a la que le daban celos cuando ella proponía cosas nuevas, le echaba las culpas si algo salía mal y se gloriaba del trabajo que no hacía. Eso nos contó esta lectora que atendió la invitación por Facebook para contar su historia en esa etapa de la formación.
La vivencia de Javier Alonso Bolívar tampoco estuvo buena. Dijo que no le fue bien porque no recibía remuneración, no confiaban en sus conceptos y las tareas que le pusieron eran muy operativas, no tenían que ver con su formación.
En esos casos, casi todas las universidades intervienen para cuidar la formación de los practicantes. En la Autónoma de las Américas visitan a las empresas para garantizar que las tareas asignadas estén acordes con lo aprendido por los universitarios.
Blanca Luz Gómez Sierra, directora de Semestre de Proyectos Especiales de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, explicó que en esas situaciones la dependencia "entra en contacto con la empresa para manifestarle la inconformidad y solicitarle el cambio del plan de trabajo del estudiante. En caso de no ser posible, se toma la decisión, conjuntamente con el estudiante, de cancelar la práctica".
Algo similar ocurre en UPB, donde Claudia Botero, coordinadora de Prácticas, dijo que de no redireccionarse esta, se puede dar por terminada de "manera unilateral por incumplimiento de una de las partes".
No es pago, es un apoyo
Con respecto a si el estudiante debe o no recibir un pago Willy Henao Zea, asistente de Dirección del Departamento de Prácticas Profesionales de Eafit, consideró que "lo adecuado es que tengan un apoyo económico que les permita asumir su sostenimiento durante la realización del periodo de práctica, por ende cuando están por fuera de su lugar de residencia, el apoyo debe buscarse que sea el equivalente a por lo menos dos salarios mínimos, en tanto que cuando esta se realice en el lugar que normalmente habitan, debe propenderse para que sea uno y medio salarios mínimo".
Desde el área de prácticas de la Corporación Universitaria Remington se informó que la ley establece que si el estudiante realiza la práctica profesional por Convenio de Práctica, se le debe pagar como mínimo 200 mil pesos o el subsidio de transporte o una bonificación especial. Si es por Contrato de Aprendizaje se le debe pagar el 75 por ciento del salario mínimo legal vigente, la salud y la ARP.
Ese porcentaje, sin embargo, no es un límite. Blanca Luz Gómez Sierra sostuvo que las empresas son autónomas para definir la cantidad de dinero y que a los practicantes de la EIA en reciben en promedio un salario y medio mensual.
Vero Muñoz le contó a este diario, también a través de Facebook, que hizo sus prácticas en la Gobernación de Antioquia donde le fue muy bien y le pagaban un salario básico.
La práctica, se ha dicho desde el Ministerio de Educación con los datos del Observatorio Laboral, es una buena oportunidad para ingresar el mercado laboral. Así le ocurrió a Adriana Pérez Giraldo, quien a pesar de tener a una jefa "mediocre" como practicante se quedó trabajando en la empresa.
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