Como suele suceder en los casos políticamente sensibles en este país, sólo se supo que Walid Makled había llegado a la capital venezolana cuando un avión cruzó el valle de Caracas y aterrizó en la base aérea Francisco de Miranda.
Esa terminal recibió al hombre al que la justicia venezolana acusa de tráfico ilícito de drogas, legitimación de capitales provenientes del narcotráfico y del asesinato del periodista Orel Sambrano y del médico veterinario Francisco Larrazábal.
El intenso operativo de seguridad no permitió a los medios privados visualizar al supuesto capo. Sólo la estatal Venezolana de Televisión, captó el momento en el que Makled descendió del avión. De inmediato una caravana lo trasladó a la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebín) en Plaza Venezuela, donde no hay otros detenidos, pero sí un calabozo acondicionado para recibirlo.
Makled será puesto a la orden del Ministerio Público, quien lo presentará ante el Tribunal 11 de Control donde será impuesto de los cargos, en una audiencia preliminar que aún no tiene fecha.
El extraditado forma parte de una adinerada familia venezolana de origen árabe, dueña, entre otras empresas, de la aerolínea Aeropostal, de la Almacenadora Makled, de un octavo del puerto de Puerto Cabello, el más importante del país, y beneficiaria de un jugoso contrato para distribuir úrea con la estatal Pequiven, que le habría permitido amasar una fortuna de más de US$ 1.000 millones. Tres hermanos de Makled se encuentran detenidos en Venezuela. Uno de ellos, Abdalá, fue candidato a la alcaldía de Valencia (la tercera ciudad del país) en las elecciones regionales de noviembre de 2008.
En declaraciones desde Colombia, Makled dijo tener en su poder "videos extremadamente comprometedores" y "pruebas contundentes" que implican al gobierno de Hugo Chávez en sus negocios. Sostuvo que no habría sido posible construir el emporio que edificó sin la ayuda de altos jerarcas militares y del funcionariado local.
Las dudas
Los días por venir revelarán grandes interrogantes: ¿Podrá Makled hablar con la prensa como en Colombia? ¿Se investigarán las graves denuncias que hizo? ¿Se sabrá algo más sobre sus actividades como presunto narcotraficante?
Porque más allá del decomiso de 382 kilos de cocaína en una hacienda de su propiedad, el Gobierno de Venezuela no ha revelado cómo operaba su supuesta red de tráfico de drogas.
Antes de salir de Venezuela, la DEA documentó que Walid Makled era el responsable de enviar 5,6 toneladas de cocaína desde el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas, hasta México. Por esa causa Washington lo solicitó en extradición, pero perdió la pulseada con Caracas ante el Gobierno colombiano.
En Venezuela, un tribunal local investigó el decomiso de la droga en México, pero el expediente "fue archivado" en noviembre pasado, según denunció en abril pasado Mildred Camero, expresidenta de la Comisión Nacional contra el Uso Ilícito de las Drogas (Conacuid).
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