En su primera rendición de cuentas ante el Congreso, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, prometió ayer la creación de 200.000 empleos anuales y delineó un plan económico y social para terminar con la pobreza en 2020.
La exposición estuvo marcada por los efectos del terremoto de febrero y aunque destacó la labor de su Gobierno en las tareas de reconstrucción, admitió que la emergencia generada por el cataclismo "no ha terminado" y aún queda mucho trabajo por delante.
"Chile necesita con urgencia volver a crecer con fuerza y de forma sustentable", subrayó el mandatario conservador.
Mientras Piñera hablaba, afuera del Congreso se desataron disturbios entre grupos de trabajadores y la Policía.
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