Fue un triunfo luchado, con ganas y corazón. Así fue la victoria del domingo 3-1 del Real Cartagena sobre el Deportivo Pereira, en partido correspondiente por la cuarta jornada del torneo Apertura de la Primera División.
En el estadio Jaime Morón se pasó de la tristeza de ir perdiendo 1-0 en el minuto 71 a la felicidad desbordante que mostraron los aficionados luego de que su equipo volteara el marcador y se metiera tres puntos más en casa en el bolsillo.
El equipo “heroico” volvió a mover corazones y a demostrar que será un onceno difícil de derrotar en casa, en donde el domingo logró acumular su segundo triunfo en la temporada, lo cual tiene a los hinchas llenos de dicha.
El equipo de Huber Boderth no generó muchas situaciones claras de gol sobre la primera parte ante un Pereira bien parado en el terreno de juego que buscó sin fortuna abrir el marcador a través del contragolpe.
Las emociones llegaron en los segundos 45 minutos. Al minuto 62, Wilmer Roldán sancionó una mano en el área, pero José Nájera dilapidó la pena máxima ahogando el grito de gol de los más de diez aficionados que se dieron cita al escenario.
Mario Jiménez, a los 71, aprovechó un descuido en marca del Real para rematar en posición dudosa al pórtico de Juan Carlos Henao y conseguir la victoria parcial.
Pero los “auriverdes” no bajaron los brazos. Nájera se pellizcó a los 76 y se sacó la espina logrando el empate desde fuera del área después de un soberbio zapatazo. Golazo.
Edwin Del Castillo le pegó sin balón a Edwin Tolosa y vio el cartón rojo a los 84 dejando el local con un hombre menos en el campo de juego. Sin embargo, los dirigidos por Huber Boderth no renunciaron al ataque. Al minuto 88, Emerson Chamorro otra vez apareció en la precisa y marcó el 2-1 que hizo estallar nuevamente el júbilo en las tribunas.
Pero faltaba un gol más para cerrar con broche de oro y ponerle el sello de goleada. A los 90, en las postrimerías del partido, apareció el “matador” Oscar Santos y con pierna derecha anidó el balón en el arco de Alexis Márquez.
Ninguno se movió de su puesto. Los aficionados se quedaron en el estadio para brindarle un fuerte aplauso a su equipo amado. La alegría se apoderó de todos aquellos que decidieron ir a la cita a apoyar a un grupo conformado en su gran mayoría por jugadores bolivarenses que cada día se meten más y más en el corazón de la gente.