Sus intensos ojos verdes, los brackets que cubren los dientes, la figura delgada y el cabello parado lo hacen inconfundible. Es un pelao como los de hoy, descomplicado y a la moda.
Su tono de voz es bajo y pausado; las palabras se deslizan suaves y sus pasos son tranquilos.
Así es Esteban Chaves (Colombia es Pasión-4-72), el campeón del Tour del Porvenir, quien ayer estuvo de visita en El COLOMBIANO, donde dio gracias por el apoyo que se le brinda al ciclismo y la colaboración para su equipo.
Las anécdotas están a la orden del día en el rico vocabulario que maneja, de ciclista bien hablado. Todavía tiene frescos los recuerdos de las felicitaciones de Bernard Hinault en una de las más exigentes etapas del Tour de los jóvenes y del amor que profesa con todo lo que tenga que ver con Colombia y el recordado Lucho Herrera.
La vida no ha cambiado demasiado para el muchacho que vive en la urbanización Bolivia 9 de Bogotá desde que ganó en Francia. Sigue atado a las querencias de su papá Jairo, quien se defiende haciendo muebles, y su mamá Carolina, claro, sin dejar de lado a su abuela Cecilia, quien le regaló la primera bicicleta, esa que nunca necesitó de llanticas a los lados.
Por ahora, todo ha sido homenajes, desde los celadores del sitio donde vive, de los vecinos que desplegaron banderas y pancartas, o la cita con el presidente Juan Manuel Santos, a quien le regaló una camiseta de campeón del Tour del Porvenir.
"Fue una dicha darle la mano al presidente Santos. Sentí mucha emoción. Cuando la gente me felicita recojo esos sentimientos de alegría que significan aprecio".
A pesar de tener el cuero endurecido por los golpes de la vida y del ciclismo, Esteban es sencillo, un bacán. Un muchacho de 21 años calmado, siempre agradecido con Colombia es Pasión-4-72, en el que se acabará de formar, antes de buscar el paso a Europa. Mientras tanto, hoy descansa, porque la gloria lo cubre todo.
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