Mitt Romney, un abogado y administrador de empresas, amante del deporte, y con un patrimonio cercano a los 200 millones de dólares, se convirtió en el más seguro contendor del presidente Barack Obama en las presidenciales del 6 de noviembre, tras el impulso que le dieron las primarias del partido republicano en el crucial estado de Florida.
Con el 46,4 por ciento del apoyo electoral en el "Estado del Sol", que equivale a 771.842 votos (la mayoría, latinos), este hombre de 64 años de edad se impuso a su mayor rival entre los republicanos, Newt Gingrich.
Con este panorama, es inevitable plantear los escenarios en América Latina, en caso de que Romney obtenga la victoria sobre Obama.
Si de promesas se trata, Romney ha reiterado que, de convertirse en presidente de Estados Unidos, pondría mayor énfasis en la región que el actual líder norteamericano.
En múltiples discursos, el candidato ha dicho que una de sus prioridades sería nombrar un funcionario para que vigile la democracia y la libertad en Latinoamérica: "Esa persona haría un seguimiento para ver cómo están los países, apoyar a los democráticos y sancionar a los que están siguiendo a Chávez y Castro".
Analistas consultados por este diario coinciden en que la relación de Estados unidos con América Latina no cambiaría sustancialmente, aunque sí estarían en riesgo regímenes como el cubano o el mandato de Chávez en Venezuela.
Así lo cree Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano: "Puede que haya un mayor énfasis en las de seguridad y en cuanto a las políticas de países como Cuba y Venezuela pero, en la práctica, habría una mínima diferencia con la política actual de Obama".
A favor y en contra
Aunque muchos ciudadanos y personajes públicos de Estados Unidos critican a Romney por "ser un hombre rico y sin experiencia política", su gestión como gobernador de Massachusetts y su precandidatura por el partido republicano en 2008 justifican sus aspiraciones.
David Gibbs, experto en ciencias políticas de la Universidad de Arizona, explica que a favor de Romney, en este momento de crisis económica, juega más su experiencia administrativa que la política.
Cuenta Gibbs que el exgobernador fue también presidente de Bain & Company, firma consultora de administración, y co-fundador de Bain Capital, firma privada de inversión de capitales.
"En ambos casos las finanzas crecieron y el país hoy necesita un buen administrador", señaló Gibbs.
Respecto a los hispanos en ese país, el analista reconoce que hay temores por que Romney sea duro con los inmigrantes, pero recordó que se decía que Obama iba a ser condescendiente, y ahora ostenta un récord en deportaciones.
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