Hace algunos días el presidente Santos arremetió nuevamente contra sus críticos en medio de una cátedra que dictó a altos mandos militares en donde dijo: "Hay algunos mandatarios, jefes de Estado en el pasado de la historia, como Calígula, que le gustaba hacer la guerra porque sí, porque él vivía de la guerra". Es necesario revisar la figura de Calígula para entender las intenciones del presidente Santos con dicha comparación.
Dice Indro Montanelli, uno de los más importante periodistas e historiadores italianos, autor de Historia de Roma, y de Historia de Grecia, que Calígula fue un emperador excéntrico, cruel y demente. Entre algunos de los hechos de la historia de este emperador encontramos en la obra de Montanelli la descripción de cómo Calígula ordenaba a que los senadores besasen sus pies, y pelearan en el Circo con gladiadores además de la célebre anécdota en donde el emperador nombró a Incitato, su caballo favorito como cónsul.
Cuenta la historia que era tal la demencia de Calígula que en medio de sus excesos, un día despertó odiando a los calvos y a todos los que encontró los dio a comer a las fieras del Circo. También se cuenta que en su sed de grandeza, la emprendió contra el dios Júpiter e hizo cortar todas las cabezas de las estatuas de esta deidad y mandó a reemplazar sus torsos con réplicas de la suya. También cuenta Montanelli, cómo el loco emperador en uno de sus malos días condenó a muerte a todos los filósofos que encontraran sus tropas. Muy pocos se salvaron de la masacre, entre ellos se cuenta el célebre Séneca, quien haciéndose pasar por enfermo grave escapó al filo de la espada.
Son muchas más las barbaridades que se pudieran contar de este espantoso personaje que pasó a la historia por sus salvajadas y excentricidades. Pues bien, es este demente con quien hoy el presidente Santos compara a "algunos expresidentes". Un desacierto absoluto no sólo históricamente, pues Calígula no fue un hombre que haya vivido de la guerra como lo plantea el presidente, sino por la desagradable comparación. Va siendo hora que el presidente Santos entienda que la falta de resultados del proceso de paz que emprendió no son culpa de expresidentes críticos sino de las personas con quien negocia, pues han sido ellos los que han prolongado los diálogos y no han producido reales hechos de buena voluntad que pudieran dar una luz de esperanza al país.
Si la paz es la mayor meta de este gobierno y son los canales diplomáticos y el diálogo sus principales herramientas, como lo dijo el presidente hace unos días, pues que sea él mismo quien empiece por hacer uso de ellos con quienes no están de acuerdo con él y no solamente con mandatarios de gobiernos vecinos.
Post Scriptum . Bien por el procurador Ordóñez y el gobernador Fajardo al dejar claro que no serán candidatos presidenciales y terminarán sus periodos. Ejemplos de claridad y responsabilidad política.
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