Para las personas que saben honrar su palabra, lo prometido es deuda. Y así lo entiende el Presidente Juan Manuel Santos, que tan sólo a cuatro días de estar ejerciendo su mandato se reunió con su homólogo venezolano, Hugo Chávez, y logró el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y económicas entre Colombia y Venezuela. En la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, los dos Mandatarios decidieron relanzar la integración binacional, en el marco de un diálogo franco y directo.
Comienza así el Primer Mandatario Santos a cumplirles a los colombianos lo que les ofreció en su discurso de posesión: reconstruir las relaciones con Venezuela, restablecer la confianza, y privilegiar la diplomacia y la prudencia, sobre bases firmes y permanentes para que las expectativas creadas frente a la integración de las dos naciones lleguen, por fin, a un feliz término.
El camino no estará exento de contrariedades y dudas, lo que obliga a dar un compás de espera sobre los alcances de este encuentro, aunque celebramos lo anunciado ayer por ambos Presidentes, porque cualquier esfuerzo por la integración binacional es bienvenido. La realidad nos ha demostrado que las relaciones entre Colombia y Venezuela son como una "montaña rusa", con permanentes altibajos, tal como lo sostiene el ex canciller Julio Londoño Paredes.
Sin embargo, el diálogo sin intermediarios entre los dos países, según lo decidió Santos, ha dado sus frutos y al concluir este primer encuentro se acordaron una declaración de principios y la creación de cinco comisiones de trabajo sobre los temas más neurálgicos: pago de la deuda y reimpulso de las relaciones comerciales; acuerdo de complementación económica; plan de trabajo de inversión social en la zona de frontera; desarrollo conjunto de obras de infraestructura; y seguridad.
Quizás el asunto de mayor pertinencia es el relacionado con la comisión de seguridad, que tendrá que diseñar estrategias efectivas entre ambos Estados, para luchar contra el narcoterrorismo, estableciendo patrullajes conjuntos en la frontera, que permitan comprobar la presencia o no de grupos armados ilegales, siempre dentro de un marco de respeto mutuo y de cooperación recíproca.
En aras de esta nueva página en las relaciones, Chávez no puede desconocer o minimizar la presencia de la guerrilla colombiana en territorio venezolano. Por eso celebramos el compromiso público que hizo ante Colombia y ante el mundo de rechazar de tajo toda presencia de las Farc en su territorio. "Nosotros no apoyamos a la guerrilla", declaró en forma reiterativa.
En el campo económico, esta reactivación de las relaciones conviene a todos. A Chávez porque representa un excelente golpe de opinión, ya que se encuentra en época preelectoral con una economía contraída. Y para Colombia, porque sus exportaciones al vecino país se redujeron en un 71,7 por ciento en el primer semestre del presente año y ahora cabría la posibilidad de que los empresarios colombianos vuelvan a mirar a Venezuela, con la prudencia de no descuidar otros mercados.
Doblar la página y mirar hacia el futuro, comenzando de cero, es el gran avance alcanzado ayer en el primer cara a cara entre Santos y Chávez, quienes lograron anteponer el bienestar de los pueblos sobre cualquier diferencia personal. Fue un gran inicio de un diálogo que esperamos tenga efectos ciertos y duraderos para la anhelada integración binacional.
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