Las doctrinas personales en la política nunca han sido buenas, pero querámoslo o no, hay algunas que se han mantenido mucho tiempo: el peronismo en Argentina y el arnulfismo en Panamá son ejemplos que incluso sobrevivieron a sus líderes.
En Colombia, el fervor que despertó el expresidente Á lvaro Uribe Vélez dio origen al uribismo, una sombrilla de derecha de la que muchos se pegaron para ganar elecciones. La derecha en nuestro país no tenía dueño; el Partido Conservador, que era el llamado a hacerlo, se desdibujó ideológicamente hace muchos años.
Sin embargo, así como nació, el uribismo ha sufrido una debacle a la que sus propios gestores están contribuyendo a pasos agigantados: el último episodio de la gran cadena de desatinos lo estamos viviendo esta semana con el irrespeto a la institucionalidad y la evasión de la justicia en la que está envuelto el excomisionado Luis Carlos Restrepo.
Lo grave es que en su decisión está respaldado por el círculo de Uribe, que se han dedicado a construir un escenario que parece irreal. ¿Qué seriedad puede tener la argumentación de un gestor de la subversión al orden vigente que, como José Obdulio Gaviria , dice que en las personas cercanas al expresidente "la telepatía está actuando como nunca"?
Su obsesión ha terminado por desbordar cualquier cauce de legalidad. El mismo personaje (Obdulio) señala que Restrepo "se va a declarar en rebeldía y va a actuar clandestinamente" y luego desde Twitter publica un comunicado enviado desde "la clandestinidad".
¿Qué se busca al recalcar tantas veces que Restrepo está en la clandestinidad y en rebeldía? Esas dos palabras juntas sólo logran recordar anuncios de muy mal recibo encabezados "Desde las montañas de Colombia". Además, el comunicado de Restrepo es la tapa de la desfachatez: ¡un prófugo de la justicia le dice al País cómo reinventarse!
Pero como para este tipo de ideas tan perturbadas se busca siempre una disculpa que las justifique, les cayó de perlas el enredo monumental en el que está metida la fiscal Viviane Morales y su esposo, el cuestionado excongresista Carlos Alonso Lucio . Los que defienden la huida de Restrepo dicen que la orden de captura es una retaliación de Lucio y en eso se escudan.
Y aunque puedan tener razón en eso último, el deber del excomisionado es dejar de firmar comunicados que otros le dictan y venir a dar la cara a la sociedad. Si es inocente, que lo demuestre.
Qué lástima ver cómo la obsesión de poder marchita doctrinas políticas en las que muchos creíamos y cada vez somos más los que nos sorprendemos del nivel de enajenación de quienes las tratan de sostener.
@carlosaperez
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