Bailar mucho y beber poco, esa es una de las fórmulas para mantener una memoria en óptimas condiciones.
Así lo aseguró el neurólogo Francisco Lopera durante la conferencia del Hospital Universitario San Vicente ¿Por qué se presenta la pérdida de la memoria?, que esta semana llevó cientos de personas al auditorio del centro comercial Sandiego.
Tomar licor en pequeñísimas dosis, explicó el especialista, ha demostrado tener un efecto favorable sobre la capacidad de almacenar información en el cerebro. Bailar, al igual que otras actividades físicas, oxigena el cerebro.
"No hay nada mejor para la memoria que el ejercicio físico", dijo Lopera, director del Grupo de Neurociencias de la Universidad de Antioquia, especializado en enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer.
Otras claves del doctor Lopera son mantenerse activo intelectualmente, seguir una dieta baja en calorías y dormir bien. Si algo tienen claro los expertos en el funcionamiento del cerebro humano es que la buena memoria está estrechamente relacionada con la calidad del sueño.
Francisco Lopera recomienda sacarle tiempo a la siesta, pero no mucho. Bastan 30 minutos o menos para fortalecer la memoria, ese fuego de la mente que el tiempo lentamente va extinguiendo.
Así olvidamos
La oxidación celular y la inflamación son las principales causas para que la memoria empiece a fallar, de acuerdo con el neurólogo Luis Alfredo Villa . Léase oxidación celular como envejecimiento y muerte celular.
Desde de los 45 o 50 años, el envejecimiento celular produce la muerte de hasta 10.000 neuronas diariamente. Con el proceso natural de envejecimiento viene también una disminución en la velocidad de procesamiento intelectual.
Si bien esto no significa necesariamente una pérdida de la memoria, Villa advierte que puede producir déficit de atención y, a la postre, problemas de memoria. "Si empiezan a perderse neuronas", afirma, "se va perdiendo la capacidad de estructurar la información adecuadamente".
Tipos de memoria
Además del envejecimiento celular, otras causas han sido identificadas en la pérdida de la memoria. Entre otras, neuropatologías como el alzhéimer, estrés crónico, déficit vitamínico y mal funcionamiento de la glándula tiroidea.
Vale aclarar que hay varias memorias, y por lo tanto diferentes tipos de olvido. En primer lugar, tenemos una memoria de trabajo, bastante inmediata y efímera. Es la que guarda, por ejemplo, un número telefónico por tan solo unos segundos.
Está también la memoria a corto plazo, menos fugaz, y la de largo plazo. "Esa se guarda en depósitos de memoria muy primitivos del cerebro, en áreas que están muy adentro", comenta Villa.
La memoria a corto plazo, almacenada en la corteza cerebral a través de este proceso y utilizada con más frecuencia, es más frágil que la de largo plazo. "Lógicamente el que más "ejercicio" hace es el que más fácil se cansa. Y esa son las neuronas que más fácil se pueden dañar", explica Villa.
Una última recomendación para mantener una buena retentiva es mantenerse alejado del cigarrillo. Más vale cuidar la memoria, nuestras 100.000 millones de neuronas, esas células sin las cuales las maravillas de la mente serían imposibles.
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