Con gritos, silbatinas, abucheos y el presidente Álvaro Uribe encaramado en un puente - tratando de hacerse escuchar por una multitud que no quería ni verlo- terminó lo que sería el encuentro entre el mandatario y las comunidades indígenas del Cauca, en Cali.
Con tristeza, Luis Evelis Andrade, consejero de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), admitió que se dejó escapar una buena posibilidad de poner fin a la marcha que hace ocho días partió del resguardo La María, de Piendamó.
El desastre se presagiaba desde temprano, por las diferencias en el punto de encuentro.
Por razones de seguridad, el Presidente convocó a un encuentro en las instalaciones de Telepacífico, donde cabían unas 350 personas. Para atender las consultas de quienes quisieran intervenir y no pudieran ingresar al recinto se habilitó un sistema de teleconferencia. Un medio al que no están acostumbrados los indígenas, explicó Andrade.
Los manifestantes insistieron en reunirse en el Centro Administrativo Municipal (CAM), porque era un lugar en el cual "cabían todos". En la tarima colocaron una bandera de Colombia sobre la silla reservada para Uribe. Advirtieron que le daban hasta la 1:00 p.m. para que apareciera, pero esperaron hasta pasadas las 4 de la tarde.
Sin embargo, la fuga de Óscar Tulio Lizcano complicó las cosas, porque el Presidente tuvo que hacerse cargo de algunos detalles, como buscar asilo para alias "Isaza" en Francia. Esto lo hizo distraerse del hervidero que se estaba gestando en el CAM.
Sin embargo, en la rueda de prensa transmitida por televisión hizo alusión a su intención de reunirse con los líderes de la marcha y señaló que los seguía esperando.
Encima de un puente
Ante la insistencia de los indígenas en que el encuentro fuera en el CAM, el Gobierno buscó un punto intermedio: el Concejo de Cali. Un recinto cerrado ubicado en el complejo administrativo.
El ministro Fabio Valencia, fue al lugar para notificarles la noticia a los dirigentes de la marcha, pero fue recibido con gritos en insultos.
Cuando Uribe llegó, los dirigentes del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) y de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acin) se habían ido a la Universidad del Valle, sitio que fue habilitado para albergar a los 40.000 manifestantes.
Los marchantes que quedaban lo insultaron, le cerraron el paso a la tarima. Uribe tomó un atajo para subir a un puente y agarró un megáfono para dirigirse al público enfurecido: "Ahora que estoy presente para escucharlos como lo habían pedido, no entiendo por qué no acuden al diálogo. Ya que no asistieron al sitio convenido a Telepacífico y al Concejo de Cali, los invito a que planteen sus puntos en la plaza".
Según los dirigentes de la Acin, la Fuerza Pública cercó a unas 1.000 personas para "obligarlas a escuchar las mentiras del Presidente". Además, descalificaron la presencia de los ministros, porque según ellos, no tenían capacidad de negociar e insisten en que las necropsias de los tres indígenas muertos fueron manipuladas.
Se habló de un nuevo encuentro a cielo abierto en el estado Pascual Guerrero, de Cali, pero la agenda de Uribe no lo permite. Andrade lamentó que por terquedad de lado y lado se perdiera una oportunidad de oro.
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