La lluvia le salvó la vida a Tibisai Bermúdez, pero el fuego le consumió seis años de esfuerzos para tener un techo para ella y sus cuatro hijos.
Gracias al aguacero que caía la noche del miércoles, su hermana Karina se quedó a dormir en su casa junto a su pequeño hijo de tres años.
Aproximadamente a las 2:30 de la mañana, Karina se despertó sobresaltada, no sabe por qué, y solo lo puede describir, "como cuando uno tiene un susto". Se sentó en la cama y pudo ver cómo las paredes estaban en llamas.
Inmediatamente, soltó un grito desesperado:
-Vamos que nos quemamos-, que llegó a los oídos de Tibisai, pero que no la alcanzó a despertar totalmente por el cansancio con que se había acostado.
Entre dormida se levantó y por inercia cogió a su hijo más pequeño, el mayor agarró a otro, su hermana el suyo, pero cuando iban a salir, la puerta tenía candado por dentro. Hallaron la llave, abrieron y cruzaron entre llamas, las cuales incluso alcanzaron a Karina en un tobillo.
Al salir, trataron de coger loma arriba, pero las voraces llamas lo impidieron y decidieron "arrancar como locas para abajo".
Tibisai, debido al cansancio, seguía casi dormida y por eso sólo recuerda que tuvo que tirar a su hijo al piso, que las llamas estaban a sus espaldas y que rodó loma abajo por lo pantanoso que estaba el piso.
-Trabajo muy duro todo el día en las labores domésticas, cuidando otros dos niños, vendiendo helados y productos por catálogo. Por eso, si no es porque mi hermana se queda y me despierta, no estaría contando la historia-, relató Tibisai.
Fue su hijo, cuando estaban ya a salvo, quien la hizo despertar.
-Mami, ¿en qué cama vamos a dormir?- le preguntó. Ella no atinó en ese momento a una respuesta. Minutos después volvió a preguntarle:
-Mami, ¿dónde vamos a vivir?
Sus lágrimas afloraron y con voz quebrada y ahogada le respondió:
-Las camas y todo lo que teníamos lo podemos volver a conseguir, démosle gracias a Dios que estamos vivos-.
Karina dice que no hubo tiempo de nada, solo de coger a su hijo y correr.
-Me di cuenta de que estaba en interiores mucho tiempo después-, relató.
Desde abajo y en lugar seguro veían cómo se levantaban llamas de hasta 10 metros de altura, a la gente desesperada con baldes y recipientes de todo tipo tratando de apaciguarlas, hasta que llegaron los bomberos, que solo pudieron contener el fuego cuando ya había arrasado más de cien casas.
Con la llegada de la luz del día, el panorama era desolador en el sector Altos de la Virgen. De muchas partes aún salía humo. Algunos esperanzados acudieron para mirar qué quedaba, pero fue poco lo que pudieron recuperar. Lo único que se veía eran cenizas, enseres incinerados y tejas de zinc en el suelo o medio apoyadas en ladrillos.
Además, la imagen de la Virgen, que aunque se logró salvar, ampollada mostraba las secuelas y la magnitud de la conflagración.
Muy temprano, las autoridades, en cabeza del alcalde de la ciudad, Alonso Salazar, se pusieron al frente de la situación.
"Le pediré a la Fiscalía que inicie investigaciones para determinar si manos criminales provocaron el fuego", expresó el mandatario local.
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