Cuando tantas voces se unen para pedir una rebaja en las tasas de interés, y una intervención eficaz en la tasa de cambio para que se detenga la revaluación del peso, es porque algo realmente está sucediendo.
Al coro de empresarios y dirigentes para que el Banco de la República, en su reunión de mañana viernes, baje las tasas de interés y actúe frente a la tasa de cambio, se unió ayer el alcalde de Medellín, Aníbal Gaviria Correa.
Durante la instalación de Colombiamoda, y ante el presidente Juan Manuel Santos (quien a propósito guardó prudente silencio), el mandatario local dijo que las empresas textileras que exportan están seriamente amenazadas por la revaluación, pues están perdiendo competitividad frente a sus pares de otros países como China e India
Pero este no fue el único que exigió acciones inmediatas. Javier Díaz Molina, presidente de Analdex, el gremio de los exportadores, aseguró que los textileros y otros sectores productivos están ahogados por la fuerte caída de la tasa de cambio.
“Aquí tampoco es que esté pasando nada extraordinario para que esto suceda”, declaró.
Álvaro Hincapié, presidente de Enka, aseguró que el principal problema que hoy tiene Colombia es la revaluación. “Cuando uno se acerca a una revaluación en los últimos nueve años de más del 40 por ciento la competitividad se empieza a afectar. Varios empresarios empezaron a perder nichos de mercados en Europa y en Estados Unidos. Pese a la situación exportamos el 35 por ciento de la producción”.
Por su parte Guillermo Botero Nieto, presidente de Fenalco, declaró que el Banrep también debe empezar a bajar las tasas de interés como consecuencia del menor dinamismo del consumo.
En su concepto, el primer trimestre fue muy bueno, el segundo malo y no se puede permitir que el tercero también sea negativo.
“Sería partidario de que hubiera algo de estímulo a la economía porque estamos muy recargados en el crecimiento de algunos sectores. Necesitamos que la industria tradicional, no petrolera y no minera, progrese y progrese la infraestructura para mover los productos y con ellos el empleo que al final son nuestros clientes”, dijo Gonzalo Restrepo López, presidente del Éxito.
¿Y el Gobierno?
Enrique Gómez Giraldo, representante de la Cámara Colombiana de la Confección que agrupa a 1.200 pequeños y medianos empresarios, también se mostró inquieto por el papel del Gobierno.
Para el dirigente es inaudito que el Presidente no haya abierto la discusión ante la que considera una crítica situación de los confeccionistas, por el incremento de un 116 por ciento de las importaciones de prendas en los últimos dos años.
De ahí que el año pasado desaparecieran 50.000 empleos en el sector, como concluyó un estudio de la Universidad de los Andes. “Parece que el Presidente gobierna solo para las grandes superficies que son las beneficiadas con que hayan bajado los aranceles para las importaciones y hoy están en riesgo 450.000 empleos formales”, sentenció Gómez.
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