Un gran susto se llevaron ayer el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera; el director de la Policía, general Óscar Naranjo y el director de Tránsito y Transporte de la Policía, general Rodolfo Palomino, cuando el avión en el que venían de Bogotá presentó una falla al momento de aterrizar en Medellín.
Voceros del aeropuerto Olaya Herera precisaron que la aeronave, un King 350 con matrícula FAC 5727 sufrió un pinchazo en una de las llantas traseras del lado izquierdo.
El percance llevó a que el piloto se saliera con la aeronave unos tres metros al costado de la pista en la cabecera norte, durante la maniobra de aterrizaje.
Pese al incidente, ocurrido a las 10:52 a.m., la Fuerza Aérea Colombiana aclaró en un comunicado que el accidente "no revistió peligro alguno para la aeronave, la tripulación y los pasajeros, quienes la abandonaron por sus propios medios".
La FAC señaló que "la tripulación efectuó procedimientos establecidos en los manuales para este tipo de emergencias.
Además del susto que tuvieron los funcionarios que debían cumplir compromisos en Medellín e Ituango, lo sucedido provocó el cierre de la pista del terminal aéreo hasta las 3:30 p.m.
Incluso el ministro de Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, que debía asistir a un compromiso en la cárcel de Bellavista, debió desviarse más tarde hacia el aeropuerto José María Córdova de Rionegro.
Hacia las 3:00 p.m. arribó otro avión de la FAC con los repuestos para reparar la avería y el personal técnico que se encargó de la aeronave que presentó el desperfecto.
En esa segunda aeronave fueron llevados de regreso a Bogotá los tres funcionarios, sus asesores y personal del esquema de seguridad y de prensa del ministro Rivera.
Los técnicos analizaron toda la información sobre la falla presentada y se encargaron del mantenimiento de la aeronave, a bordo de la cual abandonaron la ciudad hacia las 5:00 de la tarde.
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