Esta cubana no se encogió por culpa de la revolución, pero sí parece ser una revolucionaria en la manera de defenderse.
Mide de 8 a 10 milímetros, en verdad una de las ranas más pequeñas, si no la más, del planeta.
De color chocolate oscuro, ostenta dos rayas amarillas, un caso de aposematismo, como queriendo decir: ojo, no se metan conmigo.
El aposematismo es un fenómeno por el cual algunos organismos presentan rasgos llamativos a los sentidos para alejar depredadores.
Miguel Vences, del Zoologisches Institut, Technische Universität en Braunschweig, y colegas, reportaron en Biology letters que esta pequeña tiene alcaloides en su piel, lo que hace llamativa la historia.
"En las verdaderas ranas venenosas (como la mayoría de las que hemos trabajado) es casi con certeza para detener depredadores. Sin embargo, las toxinas en la piel en los anfibios en general cumplen la función principal de evitar infecciones como bacterias y hongos que podrían crecer con facilidad en su piel desnuda", dijo Vences a EL COLOMBIANO.
Pero no es sólo la presencia de toxinas. Es la manera como las han adquirido.
Hasta ahora se habían reportado sólo cuatro linajes independientes de ranas que secuestraban alcaloides de su dieta. Vences y colegas reportan el quinto, con las ramas Eleutherodactylus iberiay E. orientalis , dos ranas miniatura de Cuba.
En E. iberia se hallaron seis pumiliotoxinas y dos indolizidinas. El análisis estomacal reveló una prevalencia de ácaros con una proporción importante de oribátidos (un orden de ácaros)
Los oribátidos son conocidos por ser fuente de alcaloides en Centroamérica y en estas dos ranas cubanas componen una parte alta de su dieta. Tal parece entonces, que obtienen estos compuestos de los pequeños animales que ingieren.
Para mantener sus niveles, deben comerlos.
"Sabemos de otras ranas con alcaloides, no de estas cubanas, que los pierden si se mantienen en cautiverio sin poder alimentarse de su presa natural. Pero es un proceso de meses, o incluso años hasta que pierden ese coctel de alcaloides en su piel".
Las pequeñas ranas cubanas estudiadas viven en la hojarasca de los bosques tropicales. Como casi todos los Eleutherodactylus tienen desarrollo directo. Así, ponen sus huevos directamente sobre el piso y luego de un tiempo, una rana muy, pero muy pequeña nace. No hay renacuajos en el agua.
Las ranas con alcaloides son de distintos tamaños. Se conocen unas 250 especies que los poseen. Cerca de 200 son las famosas ranas dendrobátidas de Suramérica (una familia de anfibios anuros conocidas como ranas veneno de dardo).
"Ustedes tienen en Colombia la rana más venenosa de todas, del género Phyllobates (una es llamada Phyllobates terribilis) que tiene los alcaloides denominados batrachotoxinas. Estos son (o eran) usados por los indios para elaborar sus dardos venenosos".
En general, agregó, todas las otras ranas venenosas del mundo son muy pequeñas, de entre 20 y 30 milímetros, pero no hay ninguna otra con alcaloides venenosos tan pequeña como la cubana.
La pequeña Brachycephalus, de Brasil, contiene una clase diferente de toxinas (tetrodotoxinas) y "es también muy pequeña, creo que de unos 12 milímetros".
¿Por qué son diminutas estas ranas? No era ese el objeto del trabajo. Quizás, explicó Vences, existen algunas ventajas en ser tan pequeñas, no tienen que competir con otras porque las presas que cazan son tan pequeñas que las ranas más grandes no estarían interesadas en ellas.
"Esta podría ser al menos una razón".
No queda duda: no participó en la revolución, pero es toda una revolucionaria.
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