Con escasos días de diferencia, dos taxistas de Medellín dejaron mal parqueados a sus compañeros por la mala fama que ahora cargan todos por el mal ejemplo que dieron. El primero de ellos, decidió prenderle fuego a la casa de un usuario que, pasado de tragos, no le canceló una carrera de seis mil pesos en la comuna nororiental; y el otro hirió el jueves con arma blanca a dos agentes de tránsito que minutos antes le habían expedido un comparendo, en la Plaza Minorista.
No son todos, pero con uno solo que se salga de la misión de prestar un buen servicio, los taxistas seguirán cargando con la fama y con la lana. Ojalá los dueños de las empresas de taxis tomaran cartas en el asunto, porque hay conductores buenos, pero hay otros que son un peligro para la comunidad.
Pico y Placa Medellín
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3 y 4