HISTÓRICO
Tolú ya tiene ruta en el cielo
  • Tolú ya tiene ruta en el cielo | | Hasta el momento Aerolínea de Antioquia (ADA) es la única compañía que programa vuelos comerciales al aeropuerto Golfo de Morrosquillo. La avioneta tiene capacidad para 19 personas. Entre enero y mayo del presente año atendió a 977 pasajeros, 95 más qu
    Tolú ya tiene ruta en el cielo | | Hasta el momento Aerolínea de Antioquia (ADA) es la única compañía que programa vuelos comerciales al aeropuerto Golfo de Morrosquillo. La avioneta tiene capacidad para 19 personas. Entre enero y mayo del presente año atendió a 977 pasajeros, 95 más qu
Carolina Calle | Publicado el 09 de agosto de 2010

Si el avión da la vuelta como si hubiera una glorieta en el cielo es un augurio de buena suerte para los de abajo. Y es que durante mucho tiempo las aeronaves siempre pasaron de largo por los aires de Tolú porque su pista se quedaba corta para alzar o aterrizar el vuelo.

Solamente diez escaleras separan a Medellín de Tolú. Cinco de subida en el aeropuerto Olaya Herrera y las mismas de la escalera a la bajada en el golfo de agüita tibia que incita al sosiego.

Aunque es inevitable no pensar en tragedias aéreas cuando las nubes estrujan la avioneta durante el vuelo, también se siente regocijo mirar las montañas desde las alturas; burlar las curvas peligrosas; la fila de carros, camiones y tractomulas; los precipicios escondidos entre la neblina y ahorrarse ocho horas de camino a través del nuevo atajo del cielo.

El ruido que retumba en las ventanas abiertas es la señal de partida de una docena de ciclistas que se toman el malecón, cruzan el puentecito de madera sobre el río Pichilín y compiten por el primer puesto en la portería del aeropuerto donde quizás se monte uno, dos o hasta tres turistas en los asientos del bicitaxi.

A través de la malla que separa la nueva pista de la flota de los pedales, los conductores observan al piloto y al séquito de pasajeros que descienden del aire y que en contados instantes abordarán su vehículo con destino a la aldea calladita que parpadea, se despierta, sonríe y se agita cuando les llegan clientes.

De repente, cuando se asoma el primer pasajero y conoce el aeropuerto que resucitó del olvido, suena el trombón, la trompeta, los bombos y platillos de la banda local que preparó la bienvenida de los periodistas que llegaron a registrar el acontecimiento histórico del departamento de Sucre.

La reinauguración de la pista fue noticia de primera plana en la región. Los corresponsales de la zona llegaron a contar la escena de dicha que les cumplirá los retos a los nativos que aunque siempre tienen ofertas de gran estatura, necesitan demanda todo el año y no solo en temporada alta.

Los bicitaxistas fueron los encargados del tour por las calles pequeñas y carreras solitarias. Antes de llegar a la Avenida del Malecón se presentó por primera vez el mar al lado izquierdo donde los pescadores tendían las redes y lanzaban anzuelos para sacar de la profundidad su cosecha marina. A lo largo del recorrido los lancheros le prendieron el motor a sus voces y lanzaron el pregón que sale con destino a la Playa del Francés, las islas de San Bernardo, el volcán de lodo, las ciénagas, arrecifes o manglares.

"¡La trencita!", gritan las negras cuando se percatan de que ya no están solas en su tierra. "¡Jugo de borojó!" dice el compadre de la licuadora que hace rato no prende. "¡Coveñas, San Antero, Lorica, San Onofre!" ofrece el dueño de la buseta que recorre los pueblos típicos de la costa de Sucre y Córdoba. "¡Cebiche!" replica otro sonriendo porque sus camarones por fin saldrán de la temporada fría de su nevera.

De regresó al aeropuerto, una garza miró de reojo, el pelícano sobrevoló los rompeolas, los cangrejos salieron un rato del escondite y el pueblo guardaba su inventario de maravillas para otra ocasión y se despedía anhelando que pronto les siga llegando compañía.